Informe político del comité central del PCM PDF Imprimir Correo
Escrito por pcmadrid   
Jueves, 03 de Mayo de 2012 19:38

26 de Abril de 2012
(Aprobado con 22 votos a favor, 10 en contra y 1 abstención)

Tal y como hemos venido analizando en los últimos informes del Comité Central del Partido Comunista de Madrid, nos encontramos en una fase de la Historia en donde se está
produciendo una fuerte agudización de las contradicciones del capital. Se está produciendo un importe ajuste dentro del sistema y un cambio en las relaciones internas del capitalismo que se complementa con el trazado de una nueva geopolítica que orienta la acumulación de capital hacia países hasta ahora periféricos del sistema (China, Brasil o India), en detrimento de las históricas áreas centrales (fundamentalmente Europa). Este cambio en la división internacional del trabajo está provocando profundos ajustes estructurales en las economías centrales, a partir fundamentalmente de la masa salarial de los trabajadores. Los años de desindustrialización, de desmantelamiento de la actividad productiva en los países centrales del sistema está pasando ahora factura, pues la acumulación de capital prevista no se está materializando allí donde el capitalismo pretendía, sino en los países inicialmente previstos para surtir de bienes a las áreas centrales.

Esta situación se contrapone con que el peso político y económico de América Latina está siendo acompañado por el avance de las fuerzas de la izquierda en numerosos países, algo
que preocupa especialmente a los EE.UU., pues su influencia política, económica y militar en América Latina no sólo decae sino que está llamada a ser inexistente. La unidad de los países latinoamericanos empieza a ser un hecho y los esfuerzos realizados por la FAES en su último informe sobre América Latina pone de manifiesto que la independencia de los pueblos de latinoamericanos está recorriendo una senda que a las oligarquías nacionales no les satisface
en absoluto.

En este sentido, debemos no sólo comprender, sino apoyar la legítima nacionalización de YPF en Argentina, que ha antepuesto los intereses del pueblo argentino a los intereses de una empresa privada. La colonial injerencia del gobierno de Rajoy en este asunto y la lamentable posición de la Unión Europea, debe ponernos en alerta para impedir discursos patrioteros en nuestro país. Ante la nacionalización de YPF, el gobierno español tenía una respuesta clara y contundente: nacionalizar Repsol y devolver a los españoles las plusvalías que perdieron cuando fue privatizada.

En lugar de ello, este suceso pone de manifiesto una vez más la sumisión de los gobiernos nacionales europeos y de la propia Unión Europea al sector empresarial y financiero. En
Europa sigue el dominio de estos sectores, imponiendo un proceso de acumulación de capital a partir de la reducción de la masa salarial de los trabajadores, algo que solo es posible si se acompaña del intenso desmantelamiento del Estado que se está produciendo, por lo que se acrecientan los ataques financieros sobre los países periféricos del centro del sistema con el objetivo de doblegar a los gobiernos correspondientes y evitar cualquier mecanismo de defensa de los trabajadores.

Sin embargo, estos ataques están empezando a tener respuesta por parte la clase trabajadora, que sin cuestionar de forma significativa el sistema capitalista, se moviliza de
forma creciente contra el deterioro de sus condiciones de vida a través de la reducción salarial, ya sea del salario directo o del indirecto que le imponen las políticas neoliberales
aplicadas por el poder financiero y los partidos políticos que las apoyan y dan forma a través de las instituciones, ya sean éstas, nacionales o supranacionales, ejemplo de ello son la
respuesta a las movilizaciones organizadas desde el movimiento sindical y los partidos de la izquierda, que han secundando exitosas Huelgas Generales, como es el caso de las producidas recientemente en Portugal y España. Junto a estos países, debemos resaltar la resistencia de
los trabajadores griegos, quienes sostienen una movilización permanente debido a las condiciones en las que ha sucumbido el país tras las intervenciones y los ajustes planteados;
no debemos por ello olvidar nuestro apoyo político a los trabajadores griegos. 

Las medidas adoptadas en cada país europeo, los fuertes ajustes laborales y salariales que vivimos y las luchas emprendidas en cada país, hace imprescindible una unidad sindical y
política europea que organice al conjunto de los trabajadores europeos en defensa de nuestras conquistas laborales, salariales, sindicales y sociales. El retroceso es en toda la
región y por ello requiere de una respuesta unitaria. Sólo desde la unidad de la clase es posible responder a un capitalismo cada vez más beligerante y envalentonado ante la fractura
de clase en la que vivimos.

Esta unidad de clase debemos contrastarla con el tímido clima de recomposición de la izquierda en el ámbito europeo, las iniciativas tomadas en el Parlamento Europeo, pero sobre
todo por el PIE van en la línea de unificar las luchas y orientar las luchas nacionales al terreno europeo. Es por ello que desde el Partido debemos impulsar con fuerza las campañas que
desde el PIE se lancen.

En este sentido es más que repudiable el ataque que la derecha francesa está realizando sobre nuestro país, con el claro objetivo de provocar el ataque financiero a nuestra economía que justifique una intervención de la misma por las autoridades económicas de la Unión Europea, decisión que traería graves consecuencias para la clase trabajadora española, tal y
como podemos ver en Grecia.

Frente a estas posturas, debemos celebrar el importante avance que el Frente de Izquierdas está teniendo en Francia, con un discurso claro y beligerante contra el capital y sus
instituciones, denunciando las consecuencias que para los trabajadores tiene la sumisión de los gobiernos a los intereses financieros. Este avance producido, sin embargo, no es capaz de detener ni superar el importante apoyo que el ultraderechista Frente Nacional sigue teniendo en Francia, lo que hace presagiar un retorno al fascismo en Europa como refugio de la clase trabajadora ante las consecuencias de la crisis. Este avance del fascismo es, sin embargo, ampliamente respondido en los países nórdicos donde las manifestaciones en contra de los atentados fascistas del pasado verano en Noruega han evidenciado el rechazo a esta ideología.

En este contexto, las elecciones francesas van a tener una importante repercusión en la Unión Europea, por cuanto se están enfrentando dos modelos de construcción europea aunque bien es cierto que ambos modelos se encuentran dentro del propio sistema. De ahí la importancia del discurso rupturista del Frente de Izquierdas, que en momento de acumulación de fuerzas dentro de la izquierda francesa, plantea una importante alianza de clase en el conjunto de la Europa de la Unión. Así, el discurso del Frente de izquierdas, con el PCF a la cabeza, no sólo no debe ignorarse, sino que al contrario, debe tomarse como instrumento de clase frente al
beligerante liberalismo que estamos sufriendo.

Mientras tanto, no podemos olvidar que continúan las amenazas bélicas sobre Irán y Corea, al tiempo que se redobla la presión sobre Siria y se sigue ignorando el drama diario del pueblo palestino. Un Informe más debemos reseñar la indefensión y abandono de este pueblo, mientras las agresiones de Israel siguen quedando impunes.

La agudización de los recortes

Volviendo la mirada a nuestro país, debemos empezar nuestro análisis manifestando nuestra felicitación a los compañeros de Izquierda Unida en Asturias y en Andalucía por el importante avance electoral que se ha producido en estas regiones, donde la voz de los trabajadores no sólo va a ser escuchada, sino que puede condicionar la formación de gobiernos y el devenir de los mismos.

Y es que si las elecciones de Andalucía y Asturias han marcado la agenda política del último trimestre en nuestro país, los resultados que se han vivido van a marcar, con toda seguridad, el ritmo de la movilización frente a los recortes del gobierno de Rajoy.

Los resultados, representan un apoyo de los trabajadores a la única formación de la izquierda que en España mantiene la coherencia de su discurso y el realismo de sus propuestas. El
importante avance de Izquierda Unida en Andalucía y Asturias, lleva a la posibilidad de configurar gobiernos de progreso que permita desarrollar políticas de creación de empleo y
supèditen los intereses del capital a los intereses de la clase trabajadora. El Gobierno de Rajoy ha visto cómo su plan de reformas se verá frenado en dos comunidades de suma
importancia tanto simbólica, como política y económica, por lo que acelera las medidas previstas que sólo perjudican a nuestra clase, sin conseguir el objetivo del gobierno de evitar
los ataques financieros contra nuestra economía.

Días después de las elecciones de Andalucía y Asturias, se produjo la respuesta de los trabajadores a la Reforma Laboral. La Huelga General se desarrolló en un clima de alta
tensión, con las fuerzas policiales preparadas para reprimir duramente a los trabajadores, con la patronal amenazando con represalias a los trabajadores que secundaran la huelga, y los
medios de comunicación criminalizando a los sindicatos y al conjunto de la clase trabajadora.

Ambos hechos sólo fueron la muestra de lo que posteriormente se convertiría en el objetivo del gobierno y la patronal, incrementando la represión y el retroceso democrático con la
detención de dirigentes sindicales por su participación en piquetes informativos, en un claro aumento de la represión, impropio de un sistema democrático.

Pese a semejantes ataques, más propios de otras épocas de nuestra historia, los trabajadores secundaron mayoritariamente la Huelga General convocada por los sindicatos de clase. Sin entrar en una discusión de cifras, debemos remarcar un seguimiento mayor que en la anterior huelga del 29 de Septiembre de 2010. Este seguimiento se volvió en apoyo masivo de la clase trabajadora en las movilizaciones posteriores, en donde a los trabajadores en huelga se sumaron los jóvenes, pensionistas y desempleados, en una respuesta colectiva a una reforma que no sólo recorta derechos laborales, sino que significa una fuerte represión sobre la vida cotidiana de la clase trabajadora. Como ejemplo, la fuerte flexibilidad del mercado laboral se contrapone con la fuerte rigidez del mercado de la vivienda. Las vergonzosas declaraciones del vicepresidente de la patronal requiriendo a los trabajadores con irse a trabajar a Laponia se contradice con las duras condiciones que el sistema marca para el acceso a la vivienda.

Sin embargo, ni las elecciones en Andalucía y Asturias, ni la contundente respuesta de la Huelga General impidieron la aprobación de unos Presupuestos Generales del Estado, cocinados de antemano con la euforia de una previsible victoria electoral del Partido Popular y la derrota sindical en una huelga que no sería secundada.

Los presupuestos generales, cuyo análisis de los mismos realizado por Izquierda Unida secundamos, significan un duro ataque no ya a nuestros derechos, sino a nuestro futuro. El
gobierno de Rajoy ha condenado a las próximas generaciones a la mera reproducción de las condiciones del capitalismo. Estos presupuestos nos condenan, de nuevo, a una subordinación a las economías de otros países europeos, nos relegan a un papel periférico del sistema.

Aceptamos sin protestar un ataque tan descarado a nuestra soberanía, al tiempo que el gobierno se envalentona ante la legítima nacionalización que Argentina hace de sus recursos
naturales. Lejos de ser tan patéticamente imperialistas, deberíamos aprender cómo un pueblo es capaz de controlar los sectores estratégicos que le permitan controlar su futuro.
Poco saben los economistas y estadistas del gobierno sobre Historia.

Tampoco son buenas para los trabajadores algunas de las medidas que acompañan a los Presupuestos, que significan un importante incremento del coste de vida para los
trabajadores, con aumento de las tarifas eléctricas y de la gasolina, en un nuevo reflejo de quién tiene que seguir asumiendo los costes de un sistema capitalista que en Europa da
muestras de algo más que agotamiento. Este incremento de las tarifas en servicios básicos supone, de hecho, una pérdida de masa salarial de los trabajadores, quienes junto a los
descensos de los salarios, cada vez tienen más dificultades para cubrir sus gastos corrientes, en donde no se incluyen ni cacerías, ni suntuosos caprichos.

Finalmente, el aumento de la represión y del recorte de libertades en España se anuncia con la aprobación de medidas represivas como la persecución a los convocantes de
manifestaciones en donde se produzcan actos de violencia o la anunciada ley de huelga.

Ambas son ejemplos de cómo el gobierno pretende controlar el descontento social a partir de la represión, al igual que se hiciera en el pasado, por lo que el conjunto del Partido debe
estar alerta para responder a estos conocidos instrumentos del capitalismo.

La Huelga General, un primer paso de la movilización

Como decíamos, la Huelga General del 29 de Marzo ha significado un mayor apoyo de los trabajadores que en la de 2010, lo que indica el aumento del clima de descontento social
ante las medidas tomadas por los gobiernos que nos han dirigido. Los sindicatos de clase mayoritarios han dado muestras de una tímida recuperación de la iniciativa, pero aún andan
muy lejos de convertirse en verdadera referencia de los trabajadores en la defensa de sus intereses.

La gestión de los tiempos en la convocatoria aun cuando la fecha estaba prácticamente determinada por las convocatorias Huelga General en Galicia y Euskadi, las elecciones de
Asturias y Andalucía y la presentación de los Presupuestos Generales de Estado, ha dificultado el poder realizar un trabajo eficaz de apoyo a la Huelga General desde el espacio social,
siendo esto aun más grave si se considera que esta Huelga General vino precedida de importantísimas manifestaciones Contra la Reforma Laboral y que las luchas tienen que
orientarse corregir el conjunto de los ataques que estamos sufriendo como clase trabajadora.

Pese a ello, se han constituido un gran número de plataformas de apoyo a la huelga en numerosos barrios, en donde las agrupaciones del PCM han tenido una presencia muy activa.
El principal seguimiento de la huelga se ha producido, una vez más, en los sectores más sindicalizados, siendo los sectores industrial y del transporte los que mayor respuesta han
dado a la Huelga, con amplios seguimientos pese a las amenazas empresariales. Este hecho refuerza nuestro análisis de la Huelga de 2010, que aún no ha podido ser superado en cuanto a la desvinculación sindical con los sectores económicos más atomizados empresarialmente.

Aún no somos capaces de trasladar el discurso al conjunto de la clase trabajadora del país. También es destacable el incremento del seguimiento en el sector público. Sin llegar a unas cifras importantes, los ataques que este sector está sufriendo han hecho remover conciencias y se ha incrementado el apoyo de los trabajadores públicos a la Huelga General. Aunque los sectores sanitario y educativo representan cifras de paro pequeñas en proporción con los ataques recibidos, es destacable la importante movilización realizada por dos colectivos que ya habían respondido con huelgas sectoriales y movilización social a los ataques producidos. Igualmente, hay que constatar el seguimiento de servicios ligados a este sector, en especial los de mantenimiento de edificios y vía pública, recogida de basuras, servicios sociales, etc.

Se vuelve a repetir la poca incidencia de la huelga en el sector terciario, en especial en los sectores financiero y de hostelería. Sigue presente la idea de cierta aristocracia obrera (en lo
referente a la intermediación financiera) que aún no entiende que las reformas están atacando sus supuestos privilegios y que la unidad de los trabajadores es ahora más necesaria
que nunca. De esta forma, como Partido de clase debemos reforzar nuestro discurso en este sector para trasladar la agudización de la lucha de clases en la que nos encontramos, pues no sólo están en juego los derechos laborales conseguidos, sino que también están en juego las actuales relaciones sociales que hemos ido construyendo colectivamente desde hace décadas.

Así, podemos constatar una vez más que la fragmentación laboral, la individualización de las relaciones labores, la temporalidad y la alta precariedad son elementos que juegan a favor
del sistema y que dificultan la acción sindical. Es por ello, que el éxito de la Huelga no debe hacernos nublar nuestra capacidad crítica, debemos seguir apostando por un modelo sindical que retorne a los centros de trabajo, que retorne a la lucha concreta y que estimule la unidad
de los trabajadores frente a las agresiones individuales.

Es el momento de que el conjunto de los trabajadores entiendan que las relaciones laborales han sido “normalizadas”, es decir, se ha impuesto un discurso hegemónico que afirma que las relaciones entre trabajador y patrón son las que son y las que deben ser; no hay otra opción, esto es lo “normal”. Debemos incrementar por ello nuestro trabajo político en el frente del trabajo, reforzar nuestra capacidad pedagógica para combatir la desposesión a la que nos han abocado, y para ello necesitamos un Partido más ágil que de respuestas más rápidas y que contribuyan a reforzar el papel sindical.

Nuestro trabajo en esta Huelga es un ejemplo de grandes aciertos, como la capacidad de organización de nuestras Agrupaciones en torno a un objetivo concreto; también lo ha sido el despliegue producido por nuestros cuadros medios, coordinados por la Comisión del Mundo del Trabajo y el Frente de Partido, para dar explicación de las causas que originaban la Huelga General y los motivos del Partido para apoyarla. Pero también, se ha hecho patente la necesidad de reforzar el trabajo entre la dirección del PCM y la dirección de la USMR-CCOO.

No debemos dejar a un lado nuestros errores sino que debemos seguir trabajando para solucionarlos. La Comunidad de Madrid, escenario de conflicto. La Comunidad de Madrid ha vivido los últimos meses acompasando las reformas ejecutadas por el gobierno de España con una serie de medidas que de nuevo ponen a situar a los trabajadores como objetivo de sus ataques. La tan cacareada buena situación de la Comunidad de Madrid ante la crisis se ha venido abajo en cuanto el gobierno de Rajoy ha empezado a tomar medidas, ya no es posible seguir engañando a los madrileños si quiere subirse al carro de los ajustes y los recortes sociales aprobados en los Presupuestos Generales
del Estado.

De esta forma, Esperanza Aguirre se esfuerza por ser alumna aventajada del gobierno de Rajoy y por ello las medidas adoptadas en el sector educativo o sanitario son ahora tomadas
por los Ministerios correspondientes como punto de partida, hasta el punto de que aprobar reformas de largo alcance que pretenden situar a la educación pública como un refugio de la clase trabajadora para “aprender a leer y escribir”, mientras que la sanidad pública se desmantela progresivamente siguiendo los pasos que hace décadas emprendieran los países anglosajones y que tan nefastas consecuencias han tenido para la clase trabajadora de esos países.

Es por ello que la situación de Madrid es altamente preocupante, como lo demuestran los datos que van saliendo a cuentagotas, así como las medidas adoptadas por el gobierno de
Esperanza Aguirre. Las cuentas públicas no están tan saneadas como nos decía la presidenta y sus consejeros de Hacienda, sino que a base de no contabilizar facturas ha podido cuadrar un presupuesto desorbitado que fue pensado y ejecutado para generar desigualdad territorial y social. Mientras grandes empresas se beneficiaban de abultados presupuestos para infraestructuras, construcción y gestión privada de hospitales, o conciertos educativos, se
reducían los gastos en servicios básicos.

El modelo que se ha impuesto en la Comunidad de Madrid, fundamentado en financiarizar la economía, destruir el tejido industrial y urbanizar hasta el último rincón de nuestro territorio, es un fracaso social, ambiental y económico, como ponen de manifiesto las medidas que se van tomando. El cierre total o parcial de industrias en importantes zonas como Aranjuez, Fuenlabrada o Alcalá de Henares, además de suponer un drama para miles de trabajadores y sus familias, representan lo caduco de un modelo que nos conduce a la más absoluta sumisión ante economías centrales en Europa, pero sobre todo, imposibilita la capacidad de la Comunidad de Madrid para generar una estructura económica capaz de crear empleo, estable y de calidad. Los cierres industriales suponen la apuesta por la financiarización de la economía, de servicio, de gestión. Es la apuesta por un modelo en quiebra y que otras economías y países ya están desmantelando, apostando por la industria tecnológica, posterior a la necesaria inversión en investigación científica.

Frente a este desmantelamiento, el Partido Comunista de Madrid, ya sean sus Agrupaciones o los cargos de Izquierda Unida de Madrid, han estado con los trabajadores, mostrándoles su apoyo y facilitando nuestro trabajo como comunistas para impedir que se produjeran los planes de las empresas, como demuestra la carta de agradecimiento que el Comité de
Empresa de Valeo-Fuenlabrada traslada al Partido Comunista de Madrid.

En definitiva, esta apuesta por un modelo económico en quiebra oculta lo que, de hecho, es la real intervención de la economía madrileña. Los presupuestos Generales del Estado han
supuesto una verdadera intervención sobre las economías de las regiones y los municipios españoles, y ponen especial atención en la Comunidad de Madrid. La contención de gasto y el equilibrio presupuestario se asume en Madrid como un instrumento útil y eficaz por seguir amordazando a los trabajadores, un instrumento para eliminar todo gasto social que pudiera suponer una redistribución de la plusvalía colectiva generada. Bajo este prisma, eliminar servicios no es ya una “necesidad” que marcan los Presupuestos, Europa o los Mercados, sino un instrumento de represión de la clase trabajadora. En este sentido, la línea de crédito que ha puesto en marcha el gobierno a través del ICO
supone, de hecho, una intervención de la economía de los municipios madrileños, pues establece una serie de condicionantes que no permitirán la ejecución de políticas autónomas,
sino siempre subordinadas a la estabilidad financiera aprobada por el gobierno y supervisada por el Ministerio de Hacienda. Las medidas adoptadas por el Ayuntamiento de Madrid para
poder acceder a esta línea de crédito son un ejemplo de por dónde van a ir los nuevos ajustes: eliminación de servicios, anulación de los convenios colectivos o ajustes salariales de
los empleados públicos.

Por otro lado, aunque en la misma línea, la pugna que mantiene la Comunidad de Madrid (ya sea la ciudad de Madrid o la de Alcorcón) con Barcelona por ser sede de un proyecto
inmobiliario como el llamado “Eurovegas” no sólo refleja la falta de ideas del gobierno regional por solucionar el estado de nuestra economía, y por tanto su incompetencia, sino
que supone una intervención colonial de nuestra economía regional para intentar corregir nuestro fuerte desequilibrio. No sólo es la apuesta por el sector inmobiliario, sino que se trata
de un auténtico ataque a nuestra soberanía que atraerá necesariamente más problemas sociales, más problemas económicos y más problemas ambientales.
Aunque con diferentes características, sostener la apuesta olímpica en la ciudad de Madrid, es también una huida hacia delante esperando que con ello mejore la economía regional,
cuando en este contexto lo más beneficioso no parece el incrementar el gasto en aventuras megalómanas que ya nos han conducido a tener un gran número de instalaciones olímpicas inacabadas o infrautilizadas.

Junto a este proyecto, el gobierno de la región sigue facilitando el desarrollo urbanístico como salida a una crisis generada desde el sector inmobiliario-financiero. Como si no tuvieran
poco con la desregulación que supone la nueva modificación de la ley del suelo aprobada en el acompañamiento de los Presupuestos de la Comunidad de Madrid, ahora se plantean
facilitar la urbanización de los suelos ambientalmente protegidos. El Proyecto de Ley de Viviendas Rurales supondrá la urbanización de espacios protegidos, y un importante
incremento de la superficie edificada en nuestra comunidad.

Por estos motivos, los problemas se ponen aún más en valor si nos atenemos a los datos que van saliendo poco a poco en relación a la situación de la clase trabajadora. El desempleo en la región sigue creciendo, las familias que no reciben ninguna prestación siguen aumentando, la dificultad de acceso a la vivienda sigue en ascenso, se incrementan los desahucios a diario, muchos de ellos impulsados por las administraciones públicas o Bankia, y un gran número de mujeres ven la prostitución como la única salida para sacar adelante a sus familias. En una especie de retorno al pasado, vemos cómo la sociedad madrileña sigue una senda de desposesión que nos acerca más al siglo XIX que al XXI.

Y junto a estas medidas altamente perjudiciales para los trabajadores, el empleo y nuestro entorno, se adoptan una serie de medidas que afectan a la vida cotidiana de la clase
trabajadora. Las tasas universitarias se incrementan en un claro ataque de clase, privilegiando un derecho y dificultando el acceso a la universidad a la clase trabajadora. Los
cambios de criterios en la asignación de becas universitarias van en la misma línea, lo que supondrá un incremento de la desigualdad social existente en la región. Por otro lado, el
incremento de las tasas en los municipios de la región para poder acceder a servicios deportivos o culturales representan una importante estafa a los trabajadores, pues la
plusvalía colectiva generada por su trabajo es recompensada con más impuestos y más gasto familiar. A estas medidas, la reciente subida del transporte supone un importante golpe a las economías familiares de los trabajadores; el modelo territorial de Esperanza Aguirre, fundamentado en una segregación espacial de los espacios del trabajo y la residencia, y un
distanciamiento progresivo de ambos, obliga a importantes desplazamientos de los trabajadores, por lo que incrementar el precio del transporte colectivo supone un importante
golpe. Ante la nefasta gestión del territorio que han hecho los gobiernos del Partido Popular en nuestra región, deben responder los trabajadores cediendo su salario, con el riesgo de
caer, aún más en niveles de exclusión.


El PCM en el contexto de movilización

Esta situación deja pocas opciones para no continuar la senda de la movilización, por lo que el Partido debe prepararse para agitar la bandera del compromiso político y para impulsar
mecanismos de autogestión social. Por ello el PCM debe continuar en su reforzamiento orgánico para contribuir a organizar la respuesta, organizar la movilización e impulsar la
transformación, reforzando nuestro compromiso por una alianza de clase que relacione las diferentes luchas de los trabajadores con las diferentes luchas sociales que hoy en día se
están dando.

En este sentido debemos felicitarnos por el intenso trabajo realizado por el conjunto del PCM en la preparación y desarrollo de las movilizaciones republicanas. Hemos trasladado allí
donde hemos intervenido, la necesidad de un proceso constituyente que devuelva los derechos a los trabajadores, que cambie las relaciones de poder existentes y que anteponga
los derechos de las mayorías a los de una oligarquía. En definitiva, el PCM ha trasladado en los diferentes espacios donde trabaja la necesidad de articular un amplio movimiento
republicano. Sin embargo, este intenso trabajo ha puesto de manifiesto que aún no queda claro en la militancia que es la Asociación Foro por la Memoria (creada por el Partido en 2002) el único referente del PCE en materia de Memoria Histórica, algo que fue aprobado por el XVIII Congreso Federal y que no deja lugar a dudas ni a interpretaciones sobre otros foros.

Mención aparte se merece el homenaje que año tras año dedicamos a nuestro camarada Julián Grimau; el olvido en el que aún se encuentra este asesinato debe hacernos trabajar
porque el próximo año podamos homenajearle en espacio público que lleve su nombre, devolviendo su figura y su lucha a la sociedad madrileña.
Esto cobra especial sentido cuando observamos cómo los autoritarios gobiernos central y autonómicos, que avalan las políticas neoliberales, son plenamente conscientes del creciente
rechazo social que provocan y por tanto de vulnerabilidad en las que se pueden encontrar si va cobrando unidad y fuerza la movilización social, por lo que no dudan en criminalizar la
protesta en un deseo de atemorizar a la población con la reducción de libertades políticas y civiles, utilizando a los cuerpos de seguridad del estado como instrumentos de coacción  represión contra la movilización social, contra de un sistema que ve como progresivamente se va reduciendo su escasa legitimidad y representatividad. Ante esta situación el Partido debe responder promoviendo campañas de concienciación y denuncia social y dotando a sus Agrupaciones de Protocolos de actuación frente a este tipo de agresiones cada vez más frecuentes.

Las líneas de trabajo que debemos reforzar en esta etapa son sin lugar a dudas aquellas que nos permitan continuar la movilización de la sociedad madrileña, por lo que debemos
centrarnos en el Mundo del Trabajo, organizándonos en torno a las líneas aprobadas en la Comisión, y haciendo especial énfasis en aquellos ámbitos donde se están produciendo
conflictos laborales.

Es en este sentido en el que el Partido Comunista de Madrid se tiene que volcar en la preparación, organización y seguimiento de las movilizaciones previstas para los próximos días
29 de Abril y por supuesto, el Primero de Mayo. Estas movilizaciones son un paso más en la respuesta de los sindicatos y de la clase trabajadora contra los ajustes que se están
produciendo, contra el ataque contra nuestros derechos. Por ello es importante que desde nuestro trabajo en los movimientos sociales, en especial en cada agrupación local y sectorial, hagamos que vayan confluyendo las diferentes propuestas. Este debe ser un elemento central, una línea de trabajo esencial del Partido.

Para ello la Comisión del Mundo del Trabajo convoca una Jornadas de Debate que organizadas en torno a tres ejes centrales (estructura de clase, negociación colectiva y lucha sindical)
deben contribuir a esclarecer la posición del Partido en esta materia, con el objetivo de llevar una posición única y debatida al ámbito sindical. La participación de las Agrupaciones
en estas Jornadas es determinante por lo que este Comité Central anima a todos los militantes a participar activamente en esta jornada el próximo 26 de Mayo.
Para continuar con nuestra estrategia de configurar una alianza de clase, es importante que sigamos incrementando nuestro apoyo a la movilización social vivida en torno a los conflictos de los desahucios y de la enseñanza. Son dos ámbitos centrales en nuestro trabajo y no podemos dejarlos olvidados por otras tareas que tenemos en estos momentos. De esta forma, debemos incrementar el trabajo en torno a la Iniciativa Legislativa Popular por la dación en pago, que representa la confluencia en torno a una propuesta concreta del trabajo de numerosas organizaciones, y por ello debemos hacer un esfuerzo por recoger cuantas firmas podamos en una manera de contribuir al éxito de esta iniciativa. Asimismo, debemos seguir contribuyendo a apoyar las movilizaciones en el ámbito educativo, extendiendo nuestro trabajo a otros sectores de la enseñanza pública como la Universidad.

Tampoco debemos olvidar que el Partido sigue teniendo una fuerte presencia en el movimiento del 15M, por lo que debemos prestar especial atención a las movilizaciones previstas en los primeros días de mayo, pero también sin dejar de llevar nuestra política a este movimiento. No debemos dejarnos confundir por supuestas renovaciones y debemos seguir trabajando por articular un movimiento político crítico con el capitalismo, pero incluyente con todas las formas políticas que a él se oponen.

No podemos dejar de hacer una alusión a la necesidad de incorporación de la mujer al trabajo político del Partido. En este sentido, no sólo debemos animar a las mujeres de nuestro
partido a incrementar su presencia y militancia, sino que debemos proceder a introducir los cambios organizativos necesarios que faciliten la incorporación de las mujeres, por lo que
trabajaremos con especial atención este asunto desde el Frente de Mujer del PCM. No debemos entender que este asunto compete sólo a un sector del Partido, sino que es un
compromiso del conjunto del Partido y del conjunto de su militancia, por lo que no debemos tratar como secundario un asunto central en nuestra política.

Todo este intenso trabajo debemos volcarlo también en nuestra presencia en IU-CM, con el objetivo de conseguir que la Convocatoria Social sea el impulso que necesitamos para poder superar nuestras diferencias políticas y acercarnos a una sociedad que cada vez más, ve a Izquierda Unida como un referente político, en el que el trabajo del Partido es esencial para su rearme ideológico.
Es en esta línea por la que uno de nuestros principales trabajos para los próximos meses es la Conferencia Política del PCE, entendida como un reto de formación y participación de los
comunistas madrileños. Hay que conseguir la mayor elaboración teórica posible para que el Partido tenga una fuerte posición dentro de la sociedad. No podemos entender la Conferencia del PCE como un compromiso orgánico adoptado en el Comité Federal, sino que debemos incentivar la elaboración política, la concreción de nuestra posición en la sociedad actual y en el momento actual.

No debemos entender la Conferencia tampoco como un espacio o un momento de confrontación, sino que debemos entenderla como el momento de reflexión y elaboración que
nos toca emprender para rearmarnos ideológicamente y seguir contraponiendo nuestra salida social y anticapitalista a la crisis a cualquier otra visión que desde la hegemonía política y
cultural se nos está imponiendo.

La Conferencia del PCE debe ser un espacio de encuentro político de los comunistas con la sociedad organizada que responde a nuestros planteamientos, que secunda con la
movilización concreta la defensa de nuestras ideas. Es el momento de que la elaboración política se anteponga a cualquier otro proceso, porque solo con ideas suficientemente
elaboradas, sólo con el debate colectivo, podemos trasladar a la sociedad nuestras aspiraciones para el conjunto de la clase trabajadora.