| INFORME DEL COMITÉ CENTRAL DEL PCM |
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| Escrito por pcmadrid |
| Lunes, 15 de Febrero de 2010 23:05 |
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(9 de febrero de 2010) Detrás del 'pensionazo' como globo sonsa, se esconden designios más peligrosos derivados de la reprimenda a Zapatero en Davos por su torpeza en la aplicación del dogma neoliberal y la reciente recomendación del Fondo Monetario Internacional a Grecia, Portugal y España para que apliquen políticas de reducción salarial. Se trata de seguir culpabilizando y metiendo miedo a una clase trabajadora crecientemente débil como estrategia que permita ir adoptando medidas en las que están de acuerdo PSOE, PP y nacionalistas (aumento de los años para el cálculo de las pensiones, reforzamiento de las ETT y aumento de la precariedad, congelación salarial, eliminación de los convenios colectivos, despido libre...) para la reposición de la tasa de ganancia a costa de los trabajadores y el ahorro fiscal a costa de sus derechos constitucionales. Si quieren ahorrar, deben empezar por reducir la asignación a la Casa Real, eliminar las subvenciones a la Iglesia Católica y disminuir drásticamente el presupuesto de defensa. Si quieren recaudar ahí tienen, para empezar, los beneficios del banco de Santander que es la entidad financiera que más plusvalías ha obtenido a nivel mundial en el último año. La ofensiva ultra del PP y su crecimiento en intención de voto reposiciona más a la derecha en lo superestructural a un gobierno que va perdiendo el carisma que tuvo en materia de derechos y libertades y que responde timorata y contradictoriamente a propuestas de endurecimiento del código penal y la ley del menor, prepara una ley que no sólo no garantiza la laicidad del estado sino que pretende extender los privilegios de la Iglesia Católica a otras religiones, va a congelar la Ley de Memoria Histórica aún en su insuficiencia, ha vetado la posibilidad de aplicar la justicia universal en nuestro país, asiste impasible a la criminalización de Garzón como un paso atrás en la investigación de los crímenes del franquismo, o la redacción de Egunkaría, por una alta magistratura no depurada a su debido tiempo y colectivos surgidos al fragor del deterioro democrático, y es cada vez más patética y trágicamente dependiente de USA en política exterior y militar. Hemos aprobado en el Comité Ejecutivo una resolución reivindicando el mantenimiento de las Secretarías de la Memoria en todos los niveles del Partido. En Madrid seguiremos apostando por ello con más fuerza, al día de hoy, ante la amenaza que supone la apertura del proceso a Garzón. Esas son las condiciones en las que enmarcar YA nuestra acción política -al tiempo que todo lo demás que internamente tenemos mandatado- sin la cual será imposible la movilización que nos marcan como objetivo el Congreso y el Comité Federal y que asumimos como acción sinérgica a la refundación de un proyecto anticapitalista y republicano organizado como movimiento político y social en el que los comunistas, reforzados política y organizativamente, tenemos que ser la parte determinante. Llegamos al Congreso Federal con una posición crítica, rigurosa y leal, avalada por la mayoría de nuestro Comité Central, que no ha sido compartida. No es un problema, sino un estímulo para aplicar, como siempre, lo que política, organizativa y estatutariamente se ha aprobado, sin que ello suponga la renuncia a la constructiva defensa de lo que consideramos no ha quedado resuelto en un Congreso en el que, al menos, los objetivos políticos y las propuestas programáticas están claras. Otra cosa siguen siendo, a nuestro juicio, las reglas del juego aprobadas para su consecución. En síntesis, la estrategia y los objetivos políticos reafirmados por los órganos de la nueva la dirección federal, reflejan la apuesta por nuestra soberanía para contribuir a la refundación de IU según lo aprobado en su Asamblea Federal, en paralelo a la movilización contra la crisis. Es positivo, a priori, el acuerdo del Consejo Político Federal de IU, apoyado por el Partido, para la resolución de los conflictos existentes y confiamos en que su aplicación en Madrid tenga los resultados que todos esperamos. Nos proponemos refundar IU sobre las mismas premisas y objetivos que hace veinte años nos llevaron a su fundación. La novedad metodológica, cuando han fracasado las 'áreas de elaboración colectiva', es el impulso de 'foros de participación' para el proceso constituyente de un necesario bloque antagonista al sistema y con la voluntad sostenida de 'hacer política de otra forma', como movimiento político y social. Hace veinte años IU surge de nuestra frustración electoral en una atmósfera social en la que todavía calentaban los rescoldos de la ilusión por la democracia recuperada y el entusiasmo del referéndum contra la OTAN. Hoy la crisis golpea a la clase, desmantelado el movimiento obrero, en una sociedad corrupta, despolitizada y con claros síntomas de fascistización. Descontados sus objetivos -llamada de atención, inducción al miedo, etc.- las encuestas sitúan bien al PP, más, incluso, en los feudos de su vorágine de corrupción. Nuestra responsabilidad en todo ello, distinta en todo caso que la del PSOE, es, sin embargo, muy grande. La gente, quizá más alienadamente, sigue siendo de derechas y de izquierdas y no son mejores que hace veinte años las condiciones subjetivas para experimentos político-sociales. Hay menos ilusión y formación y tanto dogmatismo y sectarismo fuera como dentro. Hace veinte años tuvimos como paradigmático que en el proyecto que ideamos deberíamos llegar a ser los menos. Seguimos siendo los más, pero, paradójicamente, el paradigma se ha cumplido. Hemos nutrido las corrientes y familias existentes, mientras algunos se han asilvestrado y otros que no procedían de nuestra cultura han ido abandonando el proyecto. También es cierto que algunos se han ido incorporando, pero, ni hemos hegemonizado una formación política 'distinta' ni configurado un movimiento social revulsivo. Para la hegemonía política y social del anticapitalismo el Partido sigue siendo necesario en un momento de extrema debilidad de la izquierda real en su conjunto. En las nuevas condiciones la necesidad de la refundación no es un éxito. Lo es la ratificación del sentido anticapitalista y republicano que sobre el papel hemos impreso al proceso constituyente de la nueva convergencia. Pero ese proceso, según lo afrontemos como comunistas organizados, significará la hegemonía de un marxismo revolucionario que no renuncia a la tradición de alianzas políticas y sociales o nuestra dilución definitiva en un proyecto radicalmente socialdemócrata y pretendidamente transformador que chocará contra la tozudez y violencia del sistema. Hemos pasado veinte años esforzándonos en practicar una forma de estar en IU en la que creíamos y poniendo la otra mejilla en cada proceso, en la falsa esperanza de que nuestra forma de entender y practicar la pluralidad tendría correspondencia por parte de los que siempre y aún siguen trabajando 'organizadamente' en un proyecto al que debemos aportar la parte sustancial de su programa frente al modelo económico y social imperante sin renunciar a nuestra voluntad de cambiar el sistema. Hoy no es nuestro dilema la participación en una formación plural, sino garantizar nuestro papel como herramienta de la clase que debe seguir apretando hacia la emancipación en un proyecto cuyas contradicciones internas no se superan y que parece haber entrado en una involución programática. Ambos extremos han quedado patentes en el último Consejo Político Federal. Hoy nos encontramos en la encrucijada de adaptar nuestro papel histórico a las nuevas circunstancias mientras impulsamos una nueva convergencia y, en la actual realidad de IU y del país, probablemente debemos apartar la nostalgia de aquel Partido prestigioso y acompañado en el viaje por muchas y muchos compañeros conscientes de nuestra estratégica y prudente presencia. Pero ese rechazo de la nostalgia no es lo mismo que la renuncia a la acción política clásica en un momento en el que coinciden la clara involución social y la agudización de la crisis. Acción política que debemos incrementar en estrecha colaboración con la UJCE. Según lo aprobado en el Comité Ejecutivo, prestaremos especial atención al desarrollo del nuevo sindicato (RED-USEM) impulsado por ella, entendiendo su vital importancia para el mundo estudiantil. Por acuerdo congresual vamos a volver a intentar construir algo distinto a los partidos que siguen recibiendo la confianza electoral del noventa y cinco por ciento de los ciudadanos que siguen votando, en la esperanza de que muchos de ellos y los que no votan nos vean como alternativa a su frustración política o a su rechazo a la esperpéntica imagen que viene arrastrando la política. Pero, en previsión de que ello vuelva a ser imposible y de que sea inviable un movimiento social eficazmente antagonista, no debemos seguir imponiéndonos las limitaciones que se han mostrado responsables de la mayoría de nuestros males y de los del propio proyecto desde que optamos por dar a nuestra participación en él un sentido que no debe seguir diluyéndonos como un azucarillo. Por eso, apoyándonos en la ratificación de nuestra soberanía como partido, debemos intensificar nuestra participación activa en lo que se mueva como expresión del conflicto social, aunque sean parciales sus objetivos, y en toda reivindicación por concreta que sea si es realmente crítica, con la obligación pedagógica de inscribirlos en la totalidad sometida a la contradicción principal. Esa es la vía para impulsar un movimiento social cuyo objetivo sea el cambio de modelo y de sistema, siempre que, siendo conscientes de nuestra fuerza real, sepamos impulsar aquello que nos sea realmente útil como partido instrumento de los intereses de clase. Pero, como partido político, seguimos siendo 'institución' aunque nos presentemos a las elecciones en una formación política plural y es por ese irrenunciable papel institucional por el que debemos esforzarnos para que sea hegemónica en la refundación del proyecto nuestra apuesta anticapitalista, republicana, federal y socialista como premisa del estado emancipador, como construcción social de un colectivo ciudadano emancipado desde lo público, desde la socialización de la riqueza y la planificación democrática de la economía. Por eso, al mismo tiempo que vamos pulsando nuestra capacidad, o no, para configurar un movimiento político, social y cultural revolucionario, no podemos perder de vista la necesidad de un 'frente' político beligerantemente anticapitalista que no es lo mismo, evidentemente, que la transformación de IU en un partido político. En el proceso iniciado hacia una nueva convergencia como movimiento político y social debemos estar atentos a las tensiones que van a seguir latiendo en tal sentido. Obviamente, lo uno y lo otro, son elementos sustanciales y dialécticos del proceso constituyente que debe ser la refundación y, al mismo tiempo, tanto lo uno como lo otro, enormes desafíos en una federación como la nuestra cuyas tradiciones y peculiaridades huelga glosar aquí nuevamente. En todo caso, conviene señalar que tras el brillante arranque de IU después de la Asamblea Federal, hoy parece, experimentar un nuevo giro 'antineoliberal' frente a la beligerancia anticapitalista de la Asamblea Federal, excesivamente atenta a la opinión y estrategia de CC.OO, abandonando elementos programáticos sustanciales como la implantación inmediata de las 35 horas y cayendo en ambigüedades en temas como la prostitución. Todo ello, por mantener un equilibrio interno que puede anular la acción política y sigue desdibujando la imagen de un proyecto empeñado en reagrupar 'desde la socialdemocracia consecuente hasta la izquierda antisistema', lo que, nada tiene que ver con la refundación, la convergencia y la contestación que hoy requiere la situación. Como Partido no podemos caer en inercias programáticas y tácticas a mayor gloria de falsos equilibrios internos en el proyecto. IUCM, por su parte, parece seguir centrada en la derrota del PP en la comunidad lo que, con los malos pronósticos de la FSM y la irrupción de UPyD -que, con lo que saque y sin ningún coste político, apoyará a la lista más votada que, parece claro será la del PP- parece muy improbable. El panorama autonómico en la próxima legislatura nos sitúa, a lo sumo, como la oposición más influyente y lo mismo puede ocurrir en el Ayuntamiento de Madrid, posición que no sería mala de partida para hacer la política que la clase necesita. Todo ello siempre y cuando IUCM se encuentre en la movilización hasta las elecciones y menos desdibujada como oposición institucional. Subsumida, como sigue, en los pactos municipales con el PSOE, es más difícil establecer predicciones optimistas en el panorama municipal madrileño. Frente a esto último, la esperanza está en nuestra capacidad para trabajar cohesionadamente en la explicación de la Alternativa Social que todos compartimos. Tenemos que superar el vértigo al rechazo que en algunos seguimos causando en IU como Partido -probablemente no como comunistas-, tanto en no camaradas como -y ello es nuestro principal fracaso- en camaradas que siguen pagando sus cuotas e incluso cumplimentando la nueva ficha de la que nos hemos dotado en acatamiento de las disposiciones legales. Más allá del debate que venimos sosteniendo con aquellos que sólo nos toleran como club de intelectuales orgánicos desorganizados e implícitamente rechazan nuestra presencia como partido en IU, el proceso, al que vamos a contribuir como los que más, va a seguir presidido por las tensiones que no hemos superado en el reciente Congreso Federal y que hacen muy difícil nuestro trabajo en IU con camaradas que, afianzados en el principio 'un hombre, una mujer, un voto', lo practican contradictoria y antiestatutariamente integrados en corrientes de facto o de derecho. Aunque está menos claro después de lo aprobado en el último Consejo Político Federal de IU, teóricamente nuestras posiciones, las mayoritarias en la última Asamblea Federal, son también mayoritarias en IUCM, pero en relación a los colectivos organizados que en ellas nominalmente se apoyan, representamos poco los que las sustentamos desde el convencimiento de las profundas transformaciones que debe suponer la refundación para que sea un instrumento útil para la clase como movimiento político y social y no nos desenvolvemos en IU como 'corriente', prohibición tajantemente expresa en el Congreso Federal y que sigue sin ser acatada por muchos y muchas comunistas no sólo en esta federación. Hay una responsabilidad colectiva en nuestro retroceso en IUCM tras su última Asamblea, pero no es una responsabilidad equidistante, porque no es lo mismo la discrepancia política u organizativa que el incumplimiento de las decisiones democráticas de los órganos. Para que en cada localidad y en cada barrio sean posibles la comprensión y el acercamiento social que la refundación precisa, nuestra participación es fundamental en las asambleas locales, distritales y sectoriales de IU. No importa que en algunas no se comparta o se rechace nuestra beligerante y abierta posición anticapitalista y republicana. Esa es la que, sobre el papel, adoptó IU Federal. Ese es el patrimonio político que no debemos consentir se pierda por readaptación a las costumbres del lugar y la eventual involución del proyecto. En todo caso, convendrá volver a recordar que la mayor parte de las preocupaciones e inquietudes que nos ha generado y nos generará IU en su proceso refundador, estarían de más si todos y todas hubiésemos actuado y actuamos en el futuro con cohesión interna en y hacia ella. Más allá del mandato congresual y estatutario, respecto al que no vamos a ser los primeros ni debemos ser los últimos, estamos convencidos de la utilidad de la celebración de nuestro congreso de federación, pero, todo lo anterior, nos sitúa en un escenario inmediato creativamente activo para explicar a la gente nuestras alternativas mientras nos fortalecemos, y viceversa. Para ello, hacia fuera, disponemos de la guía programática que, como instrumento de debate y de trabajo, hemos aprobado en el Congreso Federal y que debemos utilizar para volver a acercarnos a la gente a pie de calle en los barrios y en los centros de trabajo y de estudio para explicar la Alternativa Social resumida en los cinco puntos aprobados en Comité Ejecutivo Federal. Esos son los elementos esenciales (sea adjunta propuesta tentativa) de la paradigmática visibilización de la que nos reclamamos. (Se adjunta propuesta de contenidos para empezar a difundir por cada agrupación o conjunto de agrupaciones que así lo quieran hacer, con autonomía de tiempo y lugar, en tanto se elaboren a nivel federal materiales para el conjunto del Partido). En lo interno, pero también como actos abiertos a los entornos ciudadanos más próximos, debemos seguir con la entrega de carnés en todas las agrupaciones, y retomar y desarrollar cara al Congreso, los elementos propositivos del extenso informe que, tras su consulta a las agrupaciones como pausa reflexiva para la acción, aprobamos en este Comité. Es preciso reconocer que fueron pocas las agrupaciones que lo debatieron y muchas menos las que hicieron aportaciones. El proceso congresual nos plantea como reto el vencer la inercia, la percepción paternalista de arriba-abajo que muchas agrupaciones padecen, y conseguir un Congreso del PCM tanto desde la dirección saliente hacia la organización como, más importante, desde las agrupaciones hacia el congreso. Un proceso congresual como instrumento vivo contra la crisis, como revulsivo contra las inercias que padecemos y como oportunidad para crecer. Con las limitaciones legales y previstas en los estatutos para el ejercicio de voz y voto en el congreso, necesitamos llegar a él con el mayor grado de participación posible incorporando a todas y todos los camaradas que, más allá de su actitud en los últimos tiempos, entiendan hoy la necesidad de la militancia como sustancial para conseguir la agudización del conflicto social y la recuperación de la confianza en la política y en nuestra política, de la toma de conciencia en la necesidad y la posibilidad de la emancipación. A efectos preparatorios lleva tiempo funcionando la comisión de organización a cuyos trabajos están llamados los secretarios de organización de todas las agrupaciones a los que reiteramos esa obligación militante. Debemos esforzarnos, allí donde haya potencial militante pero no exista organización o esté desactivada, en generar o recuperar un mínimo organizativo germen de la extensión y recuperación del partido. Allí donde exista actividad regular debemos incrementar los esfuerzos afiliativos. La consecución de un congreso unitario en lo estratégico y lo organizativo, de verdadera unidad política, está en nuestras manos si pasamos del enunciado de esa necesidad a su práctica, si todos y todas vamos participando de las decisiones que orgánica y democráticamente vayamos adoptando y poniéndolas en práctica. El Congreso va a ser decisivo para la reafirmación, o no, de la lealtad al proyecto (las excepciones justificadas ya están previstas en los nuevos estatutos) desde la militancia comunista expresada, no sólo, por la cuota al día y la imprescindible cumplimentación de la nueva ficha de afiliación, sino por cual sea la opción de cada camarada entre la pertenencia a corrientes en IUCM o la cohesión con la política del Partido. Sin eludir las responsabilidades de esta dirección en el insuficiente número de fichas hasta ahora recibidas, debemos recordar una vez más, la responsabilidad de los comités de agrupación en un periodo precongresal en el que hemos extremado al máximo posible la flexibilidad. Debemos estimular, recuperar y fortalecer las agrupaciones con actos de denuncia y programáticos contra la crisis, para concluir con un gran acto central preludio de nuestro Congreso, y aprovechar que este año se celebra el Centenario del nacimiento de Miguel Hernández. Además del incuestionable apoyo a todos los actos que en tal sentido se celebren federalmente, administraremos como PCM tan importante hito como elemento de rearme moral antes y después del Congreso. La federación andaluza ha editado a su cargo treinta mil carteles conmemorativos con el logotipo genérico del PCE, del que esperamos disponer inmediatamente. Ponemos especial énfasis en la trascendencia que debe cobrar la Fiesta del PCM como acontecimiento para la cohesión y para el trabajo hacia la sociedad madrileña y en nuestra decisiva aportación al éxito de la Fiesta del PCE que nuevamente vuelve a Madrid. El 20 de enero hemos iniciado en la Puerta del Sol, con muy buena recepción, la campaña de recogida de firmas por la transparencia de las cuentas de la Casa Real, que debe ser extendida por todas las agrupaciones, junto al resto de materiales y publicaciones disponibles, en la imprescindible presencia callejera. Debemos destacar la participación de nuestros camaradas de Madrid en el Foro Social Mundial celebrado los días 28 al 31 de enero y en la participación de la Cumbre Alternativa. Destacamos la importancia de los actos en los que, como todos los años, hemos participado en homenaje a los Abogados de Atocha y que este año han cobrado especial relevancia por cuanto la fundación de CC.OO que lleva su nombre ha entregado sus premios anuales a camaradas tan significativos como Marcos Ana y Domingo Malagón. Así mismo, nos felicitamos por el éxito de la Marcha contra la Corrupción organizada por IU y el Partido de Castilla-La Mancha y apoyada por las organizaciones de Madrid. Ha sido un buen ejemplo que debe estimularnos a perder el miedo escénico y la apatía, a romper el círculo vicioso de la interiorización de nuestra acción política y a convocar movilizaciones bien organizadas a las que, previsiblemente, nos acompañará más gente, como aportación al clima necesario para una huelga general. Es imprescindible nuestra asistencia al acto-mitin contra la crisis que, impulsado por los camaradas de Parla, va a celebrarse en dicha localidad, con la intervención de nuestro Secretario Federal, el domingo 21 de febrero y que debemos procurar exceda el marco meramente comarcal. Debemos suponer se mantendrá la manifestación antimilitarista en Madrid el 24 de mayo convocada por la Plataforma contra la Guerra en Afganistán, a pesar de que no venga a España Barack Obama. Es imprescindible no olvidar, antes y después del Congreso, desde las responsabilidades que tengamos o debamos asumir después de él, la necesidad de un PCM democráticamente cohesionado y unido en la praxis como colectivo resistente, pedagógico y beligerante frente al capitalismo actual y sus secuelas, le represente quien le represente, y de huir de cualquier desaliento o tentación posibilista o idealista, porque, como señala el preámbulo del Informe del Comité Ejecutivo Federal del pasado sábado, es el momento objetivo par lanzar una propuesta de unidad de la izquierda social y política para una salida social y anticapitalista a la crisis.
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| Última actualización en Lunes, 15 de Febrero de 2010 23:17 |









