DOCUMENTO PLENO MONOGRÁFICO DEL COMITÉ REGIONAL DEL PCM SOBRE CONFLUENCIA PDF Imprimir Correo
Escrito por pcmadrid   
Viernes, 11 de Mayo de 2018 21:48

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Aprobado por unanimidad 3 de mayo 2018

1. Introducción

En apenas un par de meses entraremos en la recta final (último año) del proceso electoral que concluirá en mayo o junio de 2019. El XX Congreso del Partido Comunista de España y la XI Asamblea Federal de Izquierda Unida sentaron las bases de la política de confluencia de las comunistas. Los documentos debatidos y aprobados dejan clara nuestra apuesta por construir un espacio de unidad popular lo más amplio posible que sea capaz de contribuir a disputar el poder político en nuestro país, cada una de las regiones o naciones y los municipios del estado, al mismo tiempo trabajamos por superar Izquierda Unida y articular un auténtico movimiento político y social de la izquierda en rupturista.

Para llegar en condiciones óptimas al cumplimiento de dichos objetivos, la CPE (Comisión Permanente Ejecutiva) del PCM acordó impulsar un Comité Regional monográfico de análisis y balance de las confluencias surgidas para las elecciones de mayo de 2015, del marco actual y el estado de las mismas y del escenario de futuro que tenemos que trabajar entre todas y todos.


Se trata de poner en común de forma sosegada, objetiva, serena y colectiva, el diagnóstico del estado actual del panorama electoral para Izquierda Unida y el Partido Comunista de cara a 2019 en nuestra región.

No se trata de que cada uno y cada una nos desahoguemos sobre la realidad de nuestro municipio ni que hagamos una terapia de grupo para quedarnos a gusto sino de elaborar colectivamente una posición para la cita municipal, autonómica y europea que se avecina.

La confluencia electoral, como cualquier otra alianza política, debe sustentarse y vertebrarse en torno a razones de carácter objetivo. Esto es, en concluir si las mismas, en las condiciones concretas en las que se presenten, nos acercan más a los objetivos políticos que perseguimos. Las alianzas electorales no dependen de si nos llevamos bien o mal con otras formaciones políticas en determinado municipio o barrio, sino en la constatación de que el programa, el proceso político en sí que lleva la conformación de dicho programa y a la candidatura, la proyección de resultados y la posibilidad de avanzar en la transformación de la sociedad son reales y más cercanos con la ratificación de esa alianza.

Para ello, sobre la base de debate de este documento, los núcleos discutirán y aportarán una visión de síntesis sobre el estado actual de las confluencias y las perspectivas de futuro de las mismas, tanto en el ámbito municipal como en el autonómico. Respecto a las elecciones europeas, ese debate le corresponde al Comité Central. Aun así, y dada la importancia que cobran dichos comicios para nuestro ámbito regional, dado que se producirán el mismo día que la convocatoria a las municipales y autonómicas, los núcleos del partido aportarán también su visión sobre la postura que deberemos llevar a los órganos centrales desde el PCM.

Los núcleos ya han sido informados de que cuentan desde el día 11 de abril al día 25 del mismo mes para celebrar plenos que discutan el contenido de este documento y mandar aportaciones para su debate en el Comité Regional del próximo 26 de abril, al que como siempre están invitadas todas las secretarias políticas con voz.

2. Balance del estado de la confluencia desde mayo de 2015 El proceso de configuración de las candidaturas municipales en 2015, marcado por las contradicciones que en él se dieron, nos dejó un panorama municipal tremendamente variado y complicado de expresar como una misma realidad regional.

Unido a esto, las distintas relaciones que ha habido en cada municipio o candidatura entre los agentes políticos del espacio transformador han desembocado en resultados muy diversos. La evolución de las relaciones entre los distintos agentes, especialmente entre nuestra militancia y la de Podemos, ha estado marcado por las siguientes circunstancias: - La heterogeneidad política de la mayor parte de los candidatos (y las candidaturas) municipales alentadas o apoyadas por Podemos en 2015 con los bandazos y falta de definición ideológica que esa heterogeneidad ha llaveado aparejada en muchos lugares.

- La contradicción de haber acordado de una forma generalmente satisfactoria los procesos de concurrencia electoral, pero no haber sentado unas bases claras de funcionamiento de la CUP resultante (rendición de cuentas de cargos electos, proceso de toma de decisiones, resolución de conflictos etc.).

- La ausencia de un espacio regional de sincronización política. La decisión de Podemos de no presentarse a las elecciones municipales de 2015 bajo su marca, y por lo tanto mantener un control difuso de sus cargos municipales posteriormente; y de no darse una CUP en ámbito autonómico; dejan en una situación de descoordinación política en muchas candidaturas.

A partir de estas premisas y del actual estado de las relaciones entre los distintos agentes políticos de las confluencias, podemos establecer cinco categorías de convergencia municipal. Hemos de entender que esto no es un proceso mecánico y que estas etiquetas no determinan el resultado de la convergencia en el proceso municipal de 2019, pero que nos permite hacer un análisis del escenario político existente en la región y del actual estado de la convergencia. Las categorías son:

1. Existió una CUP en 2015, y el espacio político se mantiene. Aunque estén cargadas de contradicciones internas y las relaciones puedan ser complejas entre distintos actores, el hecho de que exista un espacio con presencia de los agentes políticos transformadores marca un escenario particular, como es el caso de Ahora Madrid. En otros casos, se mantiene una relación estable y un funcionamiento positivo como por ejemplo en Colmenar Viejo, Tres Cantos, Brunete, Alcorcón, Moralzarzal, Ciempozuelos, Pinto, etc.

2. No existió una CUP en 2015 (PCE-IU y Podemos fueron por separado), y las relaciones entre los distintos agentes son fluidas. Puede haber varios grupos municipales en estos casos que funcionen de forma coordinada e incluso tengan espacios de coordinación permanente entre sí como en Velilla de San Antonio, Torrejón de Ardoz o la zona de Pelayos de la Presa y San Martín de Valdeiglesias. En otros municipios, tras el boicot de IUCM a las CUP y la imposibilidad de que la militancia de IU pudiera participar en ellas, se ha venido participando y trabajando con un referente institucional en el que IU no estuvo integrada en su momento.

3. No existió una CUP en 2015 (PCE-IU y Podemos fueron por separado), y las relaciones entre los distintos agentes son negativas o inexistentes. No se llegó a un entendimiento en 2015 y las perspectivas no son muy positivas ahora tampoco, debido a que ha habido ataques mutuos, no existe buena relación entre los agentes decisivos del municipio o alguno de dichos agentes apenas tiene implantación real (San Fernando de Henares, etc.) 4. Existió una CUP en 2015 y el espacio político ha desaparecido. Hay CUPs que han sufrido una verdadera implosión, debida al oportunismo de algunos de los concejales electos o a los intentos de tomar el poder en la estructura por parte de algún agente. Especialmente sólidos son los ejemplos de Leganés y Getafe, donde se estuvo cerca de lograr la alcaldía… 5. No existe estructura sólida de IU, PCE y resto de agentes políticos. Los llamados pueblos de paracaidistas. Generalmente municipios pequeños donde existe electorado potencial pero no organización.

A estos escenarios habría que sumar aquellas poblaciones en las que se acudió con las siglas IUCM logrando grupo municipal. La mayoría de estos municipios pertenecen al ejemplo 2. Sin embargo, existe una decena de localidades aproximadamente en donde el PCE apostó por candidaturas distintas a las de IUCM y éstas sacaron grupo a pesar de todo, aunque con resultados muy modestos en la mayoría de los casos (Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Parla, Coslada, Arganda, Móstoles…). Los resultados de estas candidaturas deben achacarse a la fidelidad de un electorado que votaba a las siglas de IU y no a las de IUCM (que nada significan en sí).

El resultado y balance, pues, es enormemente desigual. En mayo de 2015 apostamos por la unidad popular como partido y acertamos (la capacidad de incidencia de las comunistas fue mucho mayor que en los últimos veinte años, al menos). Sin embargo, fallamos en la gestión (unas veces por falta de capacidad, otras por excesiva lealtad e ingenuidad política y en ocasiones por falta de fuerza real) del capital acumulado en esos comicios.

Nuestros socios (muchos de ellos, al menos) reprodujeron uno de los errores clásicos que IUCM cometió durante décadas: el exceso de institucionalismo y el encerramiento en los grupos municipales sin contar con el movimiento social y obrero de su entorno. Esto ha propiciado una pérdida de credibilidad de los denominados ayuntamientos del cambio entre gran parte de su base social y un desinflamiento de las expectativas de la clase trabajadora sobre las candidaturas unitarias y sus posibilidades de transformar la realidad concreta.

En términos generales, estos ayuntamientos han mejorado las condiciones de vida de las habitantes de sus municipios (aunque sólo sea por el freno de las políticas brutales del PP o PSOE en los mismos) pero no es menos cierto que, en la mayoría de los casos, no han satisfecho de forma completa la ilusión despertada. La crisis de régimen no se ha cerrado, lo cual no quiere decir que el resultado de la misma vaya a ser positivo para los intereses de las capas populares, sino que cada vez se ven más cambios en sentido contrario. De nosotras, las comunistas, depende en gran medida combatir esa tendencia.

3. El objeto de debate: municipales, autonómicas y europeas En mayo o junio de 2019 coincidirán, como ya se ha expuesto, tres convocatorias electorales en nuestra región. La casuística de cada una es diferente, por lo que sabemos que va a ser complejo lograr el objetivo que se ha fijado desde el CC: un escenario lo más unificado posible en marca, programa, componentes y bases democráticas y de funcionamiento.

Respecto a las municipales, ámbito de mayor complejidad y heterogeneidad como hemos visto en el punto anterior, creemos (aunque está sujeto a debate) que es inviable establecer un marco común para todos los municipios. Por ello, la CPE del PCM entiende que la solución será estudiar caso a caso, pueblo por pueblo, la situación específica y sus condiciones, al mismo tiempo que orientar, asesorar y brindar todo el apoyo posible a cada núcleo para construir su candidatura en los términos que sea factible alcanzar. La orientación de partida es clara: trabajar en la medida de lo posible por construir CUPs amplias que se articulen en torno a premisas semejantes a las planteadas en el punto cinco de este documento.

En lo que se refiere a las elecciones autonómicas nuestro objetivo no es sólo echar al PP corrupto de Cifuentes o del mariachi de turno que le sustituya si finalmente dimite. El ascenso de Ciudadanos, ya anunciado en el anterior informe al Comité Regional, es otro de los elementos que debemos combatir, así como el fortalecimiento de un PSOE incapaz de gobernar para la mayoría social. Es en este marco autonómico sobre el necesario dejar claro que en cada uno de esos tres escenarios (aunque en mucho menor grado en el tercero) caben fórmulas diversas y resultados muy diferentes en función de cómo se desarrollen sus procesos y la capacidad hegemónica de las comunistas en los debates que en ellos se produzcan: - Escenario a) Una candidatura unitaria de todas las llamadas fuerzas del cambio en la que sería el elemento fundamental la participación de Podemos, además de movimientos sociales, obrero, etc. Semejante a lo que fue en su fundación Ahora Madrid en cuanto a construcción programática y candidaturas.

La clave para el Partido está en promover la participación real y por abajo de las activistas y militantes. Construir un proceso y no una acumulación de siglas.

- Escenario b) Una candidatura de toda la izquierda netamente rupturista. En este escenario convergerían las fuerzas políticas y personas con las que debemos construir el nuevo MpyS. Si bien podrían incorporarse sectores desencantados con la versión más institucional de Podemos, sería una candidatura sin la formación morada como tal; algo parecido a lo que fue Unidad Popular pero más amplio y elaborado con más tiempo y más actores políticos.

- Escenario c) Una candidatura de la Izquierda Unida actual. Indiscutiblemente el menos interesante y deseable de los escenarios. La candidatura se construiría en el seno de la actual IU, con su militancia y simpatizantes.

De las tres opciones planteadas, el PCM hoy por hoy no puede descartar ninguna de forma taxativa, aunque pondrá toda su determinación en lograr la máxima unidad (escenario A) en línea con lo aprobado en nuestro X Congreso, el XX Congreso del PCE y la XI Asamblea Federal de IU.

No obstante, entendemos que para lograr ese objetivo en las condiciones que todos y todas deseamos es necesario fortalecer el espacio componente de la segunda opción (escenario B), a fin de acumular fuerzas para vencer a los sectores más inclinados por un pacto clásico de partidos en el ámbito de la confluencia electoral y, al mismo tiempo, avanzar en el proceso de superación de IU y fundación del nuevo MpyS que hemos aprobado.

Conviene recordar, en cualquier caso, que cualquiera de los escenarios que se produzca finalmente será ratificado tanto en el Partido (a través de sus órganos) como en IU (sufragio universal de ratificación) con el debido debate previo de la militancia.

5. Conclusiones: qué hacer y para qué El ilusionismo electoral ha traído consigo la desilusión del electorado y de la mayoría social. Para corregir esta situación es imprescindible que interioricemos algunos apriorismos que se hacen imprescindibles para afrontar el proceso político que culminará con las elecciones de 2019 a fin de trascender el carácter meramente electoral de esos comicios y convertirlos en un plebiscito sobre el régimen, una consulta popular que refuerce nuestra propuesta de proceso constituyente y sirva para acumular fuerzas en ese objetivo: - No hay cambio, transformación o ruptura posible sin construcción de poder popular. La pata institucional es necesaria pero insuficiente para transformar la realidad.  - En ese sentido, debemos llevar a los espacios unitarios la importancia capital de entender que los programas son la clave sobre los que se sustenta la credibilidad de las candidaturas. La fiscalización del mismo, a través de mecanismos directos de control popular, es imprescindible. El trabajo no concluye el día que se celebran las elecciones sino que comienza de verdad.

- Las contradicciones inevitables generadas de la acción de gobierno deben saldarse con la presión popular organizada. La acción institucional tiene límites objetivos que sólo pueden vencerse desde la movilización social y la fuerza organizada del pueblo desde fuera de la institución. Para gobernar con coherencia no podemos priorizar la gestión en exclusiva (aunque esta también sea importante) sino que debemos trabajar en la organización de la clase trabajadora y los sectores populares afectados por el sistema y apoyar la acción institucional transformadora en ellos. Recuperar el impulso movilizador unitario (en la línea abierta por las pensiones y sobre todo por el movimiento feminista) es nuestra máxima prioridad. Sólo así las instituciones servirán a los intereses del pueblo.

- El proceso político de conformación de la candidatura es fundamental para el objetivo de acumular fuerzas tanto en su vertiente programática como democrática. La política, afortunadamente, ha cambiado. Los acuerdos de despacho ya no funcionan. Un acuerdo del estilo del 26 J no funcionará y será insuficiente. La militancia, las activistas, las personas que se sumen al proyecto deben ser partícipes directas del mismo.

- Todo proceso unitario requiere la asunción de contradicciones. La resolución de las mismas no se aborda desde posiciones subjetivistas (ya sean izquierdistas u oportunistas) sino del análisis riguroso sobre los beneficios y perjuicios que el resultado final generaría en nuestra clase. Fijar líneas rojas como tales sería un mal comienzo, aunque sí es necesario establecer prioridades políticas, elementos que entendamos fundamentales para la construcción de candidaturas unitarias. Para eso se abre este debate entre la militancia a fin de que el PCM pueda proponer a IU y al resto de actores de la confluencia el esqueleto sobre el que armar el cuerpo de los espacios de unidad electoral.

Si compartimos estos apriorismos, toca ahora concretar. La Comisión Permanente Ejecutiva propone el siguiente esquema para abordar la discusión y trabajar la posición del PCE en el ámbito regional, partiendo de la base de que el acuerdo marco federal va a dar margen para aterrizar lo consensuado a las condiciones específicas de nuestra región: - El programa: fruto de un proceso por abajo, barrio a barrio y municipio a municipio, ya sea de máximos o de mínimos en función del escenario final y su desarrollo. Planteamos flexibilidad al respecto. Una cosa es un programa de investidura, otro el de una candidatura unitaria y otro el del movimiento político y social, por ejemplo. Es una cuestión a pactar explícitamente hasta dónde se está dispuesto a llegar en confrontación con los poderes fácticos. Fundamental es también la fiscalización y los mecanismos de control popular de esos programas.

- La construcción democrática de la candidatura: cómo vamos a hacerla, cuál es el espacio de primarias (¿Tendría, por ejemplo, sentido hacer primarias en IU si vamos a ir a una candidatura con más actores o deberíamos solicitar primarias sólo en el ámbito de ese espacio?), cuál debe ser el método de elección, hasta dónde podemos llegar en las negociaciones.

- La campaña electoral: si no tiene sentido una campaña como la del 26J, qué tipo de campaña planteamos. Cómo visibilizarnos como organización, cómo visibilizar el programa de máximos, a nuestras candidatas y nuestra propuesta, etc.

- El escenario postelectoral: cómo gestionar el grupo o grupos resultantes de las elecciones. Cómo visibilizar a las partes incluido nuestro Partido e IU. De qué forma gestionar las decisiones relevantes, el cumplimiento de los compromisos, etc.

Obviamente, todas estas cuestiones no dependen en exclusiva del PCM pero sí tenemos que tener clara nuestra posición y trabajar por que sea hegemónica allá donde participemos. También es relevante hablar de fórmula jurídica (aunque parece que la coalición goza de gran aceptación y no debemos perder demasiado tiempo), así como reparto de recursos, tiempos, etc. Estos elementos son importantes pero se cerrarán al final de cualquier proceso. No volvamos a cometer el error de poner el carro delante de los bueyes como pasó en la desastrosa gestión de 2015 de la felizmente extinta IUCM.

Este esquema (ni nada de lo planteado en el documento) no es cerrado y cada núcleo podrá incorporar nuevos elementos o proponer la eliminación puntos y premisas anteriores. Se trata de hacer un debate sereno, abierto, serio y solvente para habilitar al Frente de Convergencia y a la Secretaría General a iniciar las conversaciones en nombre de todos y todas las comunistas de Madrid.

6. Algunas consideraciones finales Mientras damos el debate hemos de ser conscientes de que los tiempos se aceleran (más si cabe con el escándalo del máster de Cristina Cifuentes), por lo que proponemos que, entre tanto, se celebre una reunión urgente entre PCM, IU, Podemos y el resto de actores políticos y sociales para preparar un encuentro abierto antes del verano en el que comenzar a discutir las bases programáticas y democráticas de construcción del espacio unitario. Que no nos pille el toro.

Por último, y dados los acontecimientos que están sucediendo o pueden suceder en los próximos días, la CPE del Partido Comunista de Madrid quiere aclarar a su militancia y al resto de los agentes políticos de la confluencia lo siguiente: - El PCM, como no puede ser de otra manera, respeta la soberanía y los procesos internos del resto de organizaciones potenciales de la confluencia pero en ningún caso asume el resultado de dichos procesos como un factor vinculante para las futuras candidaturas que habrán de construirse colectivamente.

- Las candidaturas, pues, habrán de tener su propia fórmula de desarrollo, acordada por organizaciones, partidos, personas individuales y movimientos en relación de igual a igual y sin subalternidad.

- Lo relevante no es de elegir cabezas de lista en cada una de las organizaciones que podríamos formar parte de la confluencia sino empezar a hablar de cómo construimos esa confluencia. No es el momento de mirarnos el ombligo ni implementar políticas de "lentejas".

- No entendemos la convergencia como el resultado de un acuerdo sobre hechos consumados sino como un proceso vivo, propiedad de sus partes e integrantes. Sin esta premisa, estaríamos incurriendo en fallos antiguos (como el 26J) y con perspectivas ya experimentadas. Llamamos a todos los agentes a no volver a caer en errores ya conocidos y con consecuencias certificadas: pérdida de credibilidad, de fuerza social y de apoyo popular y electoral.

El Partido Comunista de Madrid tiene el deber de intervenir como actor propio y relevante (desde la lealtad hacia nuestro máximo espacio de confluencia IU Madrid) en el proceso electoral de 2019. Cada militante, tras el pertinente debate que ahora abrimos y la síntesis fruto del mismo, debe acudir de forma cohesionada con lo aprobado en el PCM a IU y el resto de espacios de unidad popular electoral. Para ello proponemos este borrador de documento para la consideración de los núcleos, que deben discutir, aportar y enriquecer con sus propuestas el resultado final que se reflejará en una síntesis de propuestas en el Comité Regional del día 3 de mayo. El centralismo democrático implica escuchar todas las voces y construir una única voz que represente de forma mayoritaria y sintética la posición comunista en nuestra región. A ello nos ponemos.