Hoy ha fallecido una luchadora, nuestra camarada Josefina Samper PDF Imprimir Correo
Escrito por pcmadrid   
Martes, 13 de Febrero de 2018 15:19

Hoy ha fallecido una gran mujer. Obrera, comunista, feminista y luchadora. De las que luchan por la dignidad; por la dignidad de todas y durante toda la vida. De las imprescindibles: Josefina Samper Rojas.

Muchos sólo la conocerán por haber sido la compañera de Marcelino Camacho, que lo fue, pero Josefina fue mucho más que eso. Josefina Samper, era muchísimo más que la compañera de vida de Marcelino. Militante incansable del PCE y CCOO, luchadora antifascista y por los derechos de la clase trabajadora. La memoria colectiva está en deuda con ella y tantas otras mujeres.

Josefina Samper Rojas nació el 8 de mayo de 1927 en Fondón, un pueblecito de la Alpujarra almeriense. A los 3 años, su padre, minero, emigró a Orán (Argelia) y un año después le siguió la familia. Allí Josefina cuidó de su hermana mientras su madre trabajaba lavando ropa a domicilio. Aún de niña, Josefina comenzó a trabajar en un taller de confección textil. A los 12 años inició su militancia en las Juventudes Socialistas Unificadas y a los 14 se afilió al PCE.

Su biografía resume muchas de las claves del proceso histórico de nuestro país y su ejemplo está más vivo que nunca para quienes seguimos proponiendo un cambio verdadera y radicalmente democrático en él. Su vida es un ejemplo de lucha, no sólo por su apoyo y organización de la lucha de los presos políticos durante el franquismo, sino por la igualdad de la mujer y por sus derechos civiles.

Josefina, como militante del PCE, participó en la organización, en la distribución clandestina de publicaciones y en el impulso de iniciativas de cooperación y ayuda mutua dedicada a la ayuda de las familias de emigrados políticos y a la suya propia.

Junto a otras mujeres formó un grupo de apoyo a inmigrantes y refugiados políticos y, en 1944, en un encuentro clandestino con presos huidos de un campo de concentración. Allí fue donde conoció a Marcelino Camacho, con quien se casa el 22 de diciembre de 1948.

En 1957 encontramos a la familia ya en Madrid, tras el indulto de Marcelino y de vuelta del exilio. En Carabanchel, donde Josefina y Marcelino continuaron su actividad política y sindical clandestina que llevó a Marcelino a sucesivos encarcelamientos.

La adversidad nunca detuvo a Josefina. Al contrario, junto con otras mujeres militantes, crearon el Movimiento Democrático de Mujeres (MDM) en 1965. Aunque durante aquel tiempo, Josefina, como otras compañeras, tuvieron que renunciar a buscar un empleo fuera de casa porque todo su tiempo era su causa y viceversa y por eso, en su caso, fueron sus hijos, Yenia y Marcel, quienes se encargaban de llevar un salario al hogar.

Josefina brindó, sin duda y de modo ejemplar, un apoyo fundamental a lo largo de muchos años a uno de nuestros presos políticos más queridos y con más proyección internacional, nuestro querido compañero y dirigente Marcelino Camacho. Pero que nadie se confunda, ella misma lo explicaba muy bien en una entrevista de prensa hace pocos años: “Si me hubiera pasado a mí lo que le pasó a Marcelino, él habría hecho lo mismo que hice yo. Nunca he estado 'ni delante ni detrás' de Marcelino; no he sido más valiente ni menos valiente. La misma lucha y las mismas ideas son las que nos unen."

Y así lo siguió haciendo. Tras el fallecimiento de Marcelino el 29 de octubre de 2010, Josefina Samper ha seguido incansable, durante años manteniendo su actividad como transmisora de la lucha contra la Dictadura y las dictaduras, en defensa de la clase obrera y de sus derechos, del papel de la mujer en esa tarea constante que se propaga en las nuevas generaciones.

Un ejemplo para resistir y para organizar el conflicto social en una sociedad capitalista donde la pobreza, la precariedad y la desigualdad son estructurales. Una sociedad patriarcal en la que es imprescindible construir feminismo, como cuando Josefina y otras mujeres fundaron el Movimiento Democrático de Mujeres por todo el país.

"Si uno se cae, se levanta y sigue adelante”, repetía siempre, preservando la memoria y señalando con evidente lucidez que "siendo todo tan distinto a lo que nos pasó, hoy no tenemos una verdadera libertad".

Hoy es un día triste, pero vamos a seguir su ejemplo y a intentar mantener esa sonrisa que ella siempre nos regaló. Gracias por tanto, Josefina.

 

 

Última actualización en Martes, 13 de Febrero de 2018 15:56