Informe Político al Comité Central del Partido Comunista de Madrid

Aprobado con 22 votos a favor y 9 abstenciones

12 de octubre de 2014

 

1. La necesidad de construir poder. Intención y necesidad. El reto de las comunistas

Arrancamos el nuevo curso en un contexto político y social convulso para los madrileños y madrileñas, consecuencia de los resultados de un ciclo de movilización que culminó en las Marchas de la Dignidad del pasado 22 de marzo, las elecciones europeas de mayo y la abdicación de Juan Carlos de Borbón.

Los comicios europeos han dibujado un panorama inquietante para la clase trabajadora: un crecimiento sostenido pero insuficiente de la izquierda transformadora, el estancamiento de liberales, socialdemócratas y conservadores (sostenes del régimen de alternancia en la UE) y un auge brutal de la extrema derecha como catalizador del descontento popular. Ante esta coyuntura, el poder oligarca y financiero de la UE ha impulsado el Tratado de libre comercio con los Estados Unidos como estrategia de consolidación del proyecto de la Europa neoliberal. El Tratado no es un tema menor, pues se trata de un auténtico golpe de estado continental contra los derechos de las trabajadoras, que este Partido tiene el deber de situar en el centro del debate y de las luchas. En este marco, el PCE debe profundizar su estrategia de ruptura con ese proyecto de Unión Europea y trabajar por lo que definió con acierto el Comité Federal como dinamitar de la Europa del euro.

En España, la situación ha sido sensiblemente distinta y por primera vez en décadas, el régimen político emanado de la Transición ha visto seriamente mermada su capacidad de hegemonía ideológica tanto en el ámbito electoral como social. Los cimientos sobre los que se construyeron los ejes discursivos del sistema (alternancia bipartidista, monarquía intocable, pacto social, supuesto Estado del Bienestar, etc.) se derrumban ante una mayoría social creciente que cuestiona las reglas del juego y se mueve entre el desencanto y un cierto ilusionismo electoral que no termina de concretarse en propuestas sólidas de carácter municipal, autonómico y estatal.

En este nuevo contexto, la Comunidad de Madrid y sus municipios han jugado un papel clave en la articulación de la respuesta popular al Régimen y, especialmente, en la confrontación contra la deriva neoliberal del PP en Madrid, con el silencio cómplice en del PSOE. Como ya hemos señalado en numerosas ocasiones, nuestra región ha servido de laboratorio central para las políticas más austericidas y salvajes del Partido Popular, tanto en el gobierno de Esperanza Aguirre como en el de Ignacio González.

La actual crisis del capitalismo, iniciada en 2008, ha provocado una reducción de los excedentes disponibles para la clase capitalista.

Las condiciones generadas por este escenario han llevado a un cuestionamiento de los valores que han cimentado el sistema político y socioeconómico en los últimos lustros. No se trata solamente, pues, de una crisis de cariz exclusivamente económico, sino que es también política, patriarcal y social, a pesar de lo cual la contradicción capital-trabajo sigue siendo la más potente expresión de esa crisis. Podemos decir que asistimos a un momento histórico, a un cambio de paradigma.

Al no haber excedente suficiente, el capital ha abandonado el modelo de Estado basado en la supuesta concertación social. Pero además el nuevo modelo productivo (construido en torno a un neoliberalismo sin frenos) no requiere de pacto social alguno, sino más bien al contrario. El Pacto Social ya no es funcional al sistema, sino un freno en su carrera desbocada hacia el desastre. Cualquier tentativa de regresar al pasado es inviable e ilusoria. Las comunistas nunca apostamos por ese modelo, pero ahora es necesario que hagamos ver a la mayoría social que la alternativa no es posible por esa vía (por mucho que la socialdemocracia clásica se empeñe en ello).

La quiebra del modelo social, ha traído para los sectores populares graves consecuencias sociales que generan descontento y desafección a las instituciones.

En paralelo a esta realidad, hemos asistido en los últimos años a un ciclo de movilización en la CAM, en muchas ocasiones de carácter espontáneo, que ha ido restando capacidad de hegemonía al poder hasta llevarlo por debajo del 50% en su campo de máxima representación e influencia: el marco electoral.

No obstante, y a pesar del impulso movilizador previo a las elecciones del 25-M, la realidad objetiva de nuestra región no ha variado en lo sustancial y asistimos a un panorama desolador, repleto de pobreza, desahucios, precariedad, desempleo, represión y explotación de los trabajadores, y muy especialmente de las trabajadoras.

Ante esta realidad dramática, los últimos comicios electorales dibujaron un nuevo escenario con dos vertientes de impacto social y político que hemos de analizar y afrontar para la construcción del Bloque Político y Social que aprobamos en el último congreso del PCE y que, ahora más que nunca, se hace imprescindible para la mayoría social.

La coyuntura ha abierto las condiciones para un cuestionamiento real y práctico del régimen actual en todas sus expresiones: política, social y económica. No en el plano de una crítica teórica, sino el de la posibilidad de acabar con él.

Podemos decir que existen unas condiciones objetivas favorables al cambio y unas condiciones subjetivas un tanto particulares: la evidencia una gran hegemonía del pensamiento de la clase dominante, una gran falta de conciencia de clase, pero AL MISMO TIEMPO un rechazo ampliamente extendido contra el régimen actual, basado en los consensos de 1978, de los que nuestro Partido ya se desvinculó.

Por otro lado, entre amplios sectores populares y de los movimientos sociales ha cobrado una especial relevancia lo que podríamos denominar como la demanda democrática; esto es: la exigencia de participación democrática real y no limitada al modelo de la mera representación institucional, que ha sufrido una quiebra de confianza por parte de la mayoría social. Se abre un escenario en el que el cambio ha de vertebrarse, pues, en torno a la incorporación, participación y compromiso de las capas populares con proceso de lucha.

De la propia maduración de ese proceso de cuestionamiento y de la falta de concreción en la apuesta por la convergencia desde la izquierda, ha resultado la irrupción de Podemos. Es de señalar que si bien esto es parte del contexto, la estrategia de convergencia es muy anterior y una seña de identidad del PCE a lo largo de su historia. Sin embargo, la izquierda social y política no ha sido capaz de llevarla del plano teórico a la práctica política real, lo que ha supuesto en gran parte la causa del nacimiento de esta nueva fuerza (Podemos) y del auge que ha experimentado. En la política, como en la naturaleza, existe el “horror al vacío”: el espacio que no se ocupa, es ocupado por otro.

Ahora bien, el régimen ni ha caído ni caerá si no ponemos en ello todo nuestro empeño. Nuestro proyecto de abrir un proceso constituyente confronta con otro proceso constituyente (una Restauración de facto) ya iniciada por el poder.

El retroceso de votantes del bipartidismo en las europeas ha supuesto la reactivación de amplios sectores concentrados en los movimientos sociales, tradicionalmente abstencionistas, que observan en el ámbito electoral una posibilidad de transformación social y política desde una alternativa ciudadanista, engarzada con gran parte de los planteamientos que en su día identificaron al Movimiento 15-M, pero carente, en muchos casos, de una imprescindible orientación de clase. En ese contexto, la aparición de Podemos ha servido como catalizador de nuevas fórmulas políticas (fundamentalmente en lo que se refiere a metodologías de participación) y espacios de Unidad Popular electoral como Ganemos, tanto en la capital como en otros municipios. El PCM saluda el surgimiento de este tipo de plataformas y apuesta porque nuestro referente político y electoral, nuestro espacio de convergencia más avanzado, que no es otro que IUCM, se vuelque en la conformación de candidaturas de unidad popular sin soberbia, pero también sin complejos, en sintonía con lo aprobado en los órganos federales y regionales. Para ello, se hace urgente flexibilizar las estructuras de la organización: transformar Izquierda Unida en un verdadero movimiento político y social, un espacio de confluencia real, y no en un partido al uso, que es lo que hoy por hoy es de facto. Pero por otro lado, el auge en la expectativa de cambio por la vía electoral ha llevado aparejado un evidente reflujo del ciclo movilizador que llegó a su máxima expresión reciente en las Marchas de la Dignidad. Asistimos a un escenario en el que la ilusión (o el ilusionismo) electoral ha frenado en cierto modo la respuesta popular en las calles, fruto de una estrategia de desmovilización consciente por parte de cierta fuerzas electorales de nuevo y viejo cuño y del desconcierto de las cúpulas sindicales, con las graves consecuencias que eso puede acarrear: el abandono de la estrategia de construcción de poder popular en detrimento de la mera gestión institucional.

Ante esta realidad, el Partido debe plantearse cuáles son sus prioridades y qué puede aportar para orientar la situación generada hacia objetivos de clase: la ruptura con el sistema económico, político y social y la organización de la clase para la consecución de políticas para la mejora de las condiciones de vida de la mayoría social trabajadora.

Para lo primero, es imprescindible dotar de carácter estratégico, global y de clase los espacios de unidad popular, tanto los de carácter movilizador (Mareas Ciudadanas y Marchas de la Dignidad) como los de carácter electoral convergente (Ganemos y similares).

La lucha ideológica es clave y la batalla por la hegemonía feroz. Las comunistas debemos entender que la hegemonía no se construye enseñando carnés ni sobre ejes de identidad o conceptos. La hegemonía se construye con hechos, y con táctica y estrategia ideológica: por una parte con la mejor comunicación posible de nuestra ideología (que conecte con la clase y su realidad y le haga perceptibles nuestras propuestas) y por la otra con un programa que vertebre esa ideología sobre realidades concretas. No se trata de decir cien veces que somos anticapitalistas, si no de hegemonizar en torno a la necesidad, por ejemplo, del control público de los servicios (la municipalización frente a la privatización). Decir que defendemos Pan, Paz y Tierra puede ser mucho más ideológico (desde el punto de vista estratégico y táctico) que conceptuar la política sobre terminología clásica.

En esa línea de dar librar la batalla ideológica y frente a la creencia cada vez más generalizada de que la realidad actual puede subvertirse únicamente desde los gobiernos municipales o autonómicos, el Partido debe poner los puntos sobre las íes: para una transformación real, es preciso plantear y definir un nuevo proyecto de país vertebrado sobre una realidad constituyente. Frente al eje ruptura o reforma-restauración sólo se puede elegir ruptura. Esa, hoy en día, es una batalla ideológica de primer orden.

Por ello, planteamos que esa transformación real pasa también necesariamente por una respuesta coordinada en el ámbito de los municipios y de la Comunidad. El proceso sería incompleto si se produjera, por ejemplo, un vuelco electoral en el Ayuntamiento de Madrid, mientras que en otros municipios o en la CAM se mantuvieran gobiernos del régimen. El PCM debe trabajar para que IUCM y su militancia participen e impulsen la convergencia en cada uno de los municipios de la CAM desde la confluencia popular y no desde estrategias excluyentes: el protagonismo debe ser de la mayoría social y no de las siglas (sin que por ello renunciemos a nuestras organizaciones). En un momento de excepción como el actual, el debate identitario revela un cierto acomplejamiento completamente contrario a la tradición de frentes populares y apuestas convergentes de la izquierda, de la que el PCE es el máximo exponente.

Al mismo tiempo, y en modo alguno menos importante, las plataformas unitarias de movilización deben ser recuperadas por la mayoría social trabajadora como herramientas de contrapoder. El Partido debe poner toda su determinación y potencial para trabajar en que las movilizaciones contra el TTIP, las Marchas regionales del 29 de noviembre y las acciones de las Mareas Ciudadanas sean un éxito rotundo que prepare las condiciones del cambio y empujen hacia un escenario de ruptura social con las convenciones del régimen del 78. Para lo segundo, y en línea con lo anterior, hay que definir y anteponer los ejes programáticos de transformación a cualquier otra cuestión (a través de un programa marco para la transformación). El objetivo principal de la unidad popular debe ser situar a la mayoría social trabajadora y sus necesidades en el centro de la nueva política. La convergencia no es una cuestión de intención, sino una necesidad objetiva, pero el contenido de clase debe ser nítido. Por ello hay que tratar de incorporar a los procesos unitarios a todos los focos de construcción de poder, desde los sindicatos y las asociaciones de vecinos, hasta las redes de solidaridad popular o los movimientos feministas, ecologistas o de lucha por lo público y la vivienda, por poner algunos ejemplos.

Debe ser, por tanto, un objetivo prioritario de los y las comunistas trabajar por la recuperación de la confrontación con el sistema en una estrategia de construcción de poder para una alternativa constituyente en los municipios, la región y el país. Hay que convertir las elecciones municipales y autonómicas de mayo en un gran plebiscito sobre el régimen que sea la consecuencia de un ciclo movilizador sin precedentes que desemboquen en las condiciones objetivas para desarrollar nuestra estrategia de Proceso Constituyente. El principio de la victoria en la CAM pasa, de manera imprescindible, por conseguir que el voto de la ciudadanía no se produzca únicamente en términos de gestión sino, de forma primordial, en una respuesta negativa contra los cimientos del régimen.

 

2. Espacios de Unidad Popular: la convergencia prioridad para la transformación

Para clarificar el trabajo que el PCM debe abordar en los próximos meses y marcar la línea de intervención política que aplicar, es preciso definir qué consideramos ámbitos de unidad y de construcción popular y por qué.

Como se señalaba anteriormente, el régimen del 78 atraviesa un periodo de cuestionamiento público que le ha llevado a implementar ciertos cambios (relevo sucesorio en la corona, dimisión de Gallardón, etc.) con el objetivo de hacer un lavado de cara que no parece haber calado suficientemente en la opinión pública. El reflejo más evidente de ese cuestionamiento ha sido el florecimiento de espacios de unidad popular, de carácter transversal y convergente, que han tenido y tienen especial incidencia en nuestra región.

Entendemos como ámbitos de Unidad Popular aquellos en los que convergen organizaciones, mareas, colectivos, ciudadanas individuales, movimientos sociales, etc. que trabajan sobre la lucha política (cuestionamiento del poder y la arquitectura que lo sostiene) y no sobre luchas parciales y concretas. Hay distinguir, en el contexto actual, dos tipos de espacios de unidad popular:

- De carácter movilizador. Que han articulado y articulan, en muchos casos de forma coyuntural, la contestación popular a las políticas austericidas del bipartidismo. En nuestra región, los dos movimientos unitarios que más empuje han tenido en el último año y medio, desde el punto de vista de la movilización, han sido las Marchas de la Dignidad y las Mareas ciudadanas.

- De carácter electoral. Nacidos al calor de los resultados electorales de las elecciones europeas. Hasta el momento de carácter independiente y localista. Su máximo exponente es Ganemos Madrid

Ahora bien, del mismo modo que el poder se reinventa, la dialéctica nos impondrá la validez a corto y medio plazo de esos espacios unitarios. Este informe no apuesta por una fórmula táctica cerrada y única, sino por una apuesta estratégica: confluir con nuestra clase, con las afectadas por la crisis y las organizaciones que apuestan por el cambio para cambiar cada municipio y la Comunidad de Madrid. No es el momento de ser sectarias, sino de jugar partido a partido. Lo que hoy puede ser válido como instrumento puede dejar de serlo mañana y viceversa (un ejemplo claro serían las Asambleas pro-referéndum impulsadas por la JER, que han perdido fuelle).

Si bien por el momento, el PCM apuesta por estos ámbitos de convergencia, es preciso entender que, dada la complejidad del contexto y la celeridad con la que el escenario político y social varía, debemos estar concentradas para ser ágiles y adaptarnos a esos nuevos escenarios. La convergencia en la movilización y lo electoral es estratégica, la denominación que se le otorgue a estos espacios es táctica, a pesar de lo cual es necesario:

- Trabajar por la interrelación y retroalimentación de ambos espacios para la conformación del Bloque Político y Social que hemos aprobado en el PCE.

- Definir cuáles son por el momento y priorizar el trabajo de la militancia en ellos.

- Trasladar este debate al Comité Federal del Partido para unificar criterios, no generar frustración en las direcciones y la militancia y lograr una mayor eficacia en la intervención política.

- Establecer líneas rojas de carácter político y anticapitalista para la convergencia: Prioridad absoluta al programa como eje de la convergencia, Municipalización de los servicios, Desobediencia institucional, Movilización política y social, Modelo económico para la mayoría social trabajadora, Transparencia y revocabilidad de cargos, Apuesta por la ruptura constituyente (descartando la suma a los proyectos de unidad popular de las fuerzas del bipartidismo, es decir, PP y PSOE), la reivindicación de la Memoria Democrática…

- Dotar de sentido estratégico global a los procesos. En la medida de lo posible, coordinarnos y trabajar para homogeneizar los espacios de unidad popular en los diferentes municipios y la propia Comunidad de Madrid bajo fórmulas identificables y entendibles para la población. (Sería dificultoso explicar que nos presentásemos en lo electoral bajo una fórmula en los municipios y de otra radicalmente distinta en las autonómicas).

- Aportar ideología, programa y estrategia en nuestro referente político y electoral: IUCM.

 

2.2. La Convergencia para la movilización

Como ya hemos analizado, no se puede derrot

ar al poder desde vías exclusivamente institucionales. La coyuntura exige una mayor agudización del conflicto en las calles y una respuesta popular organizada.

Por ello, debe ser una tarea prioritaria reactivar, apoyar e influir en los espacios que hemos definido como de unidad popular con carácter movilizador. El Partido debe trabajar sobre la base de la necesidad del conflicto en dos vías:

- Sumar a las capas populares, organizaciones sociales, políticas y especialmente sindicales a las expresiones de convergencia para el conflicto, dando especial importancia a la pata sindical.

- Dotar esos espacios de contenido de clase, en torno al objetivo estratégico de la ruptura y la construcción de una alternativa constituyente.

 

En esa línea, establecemos como línea prioritaria de intervención, la participación e implicación de la militancia en cuatro, a corto y medio plazo:

- El rechazo expreso contra el TTIP, así como una campaña sostenida de información, movilización y formación al respecto en las agrupaciones y los barrios para concienciar sobre la importancia del Tratado.

- Participación en las protestas del próximo 24 de octubre en el marco de la entrega de los Premios Princesa de Asturias. Vuelco absoluto de la militancia para el triunfo de las Marchas de la Dignidad regionales del próximo noviembre y especialmente la acción del 29 de noviembre. Recuperación de coordinadoras comarcales de las marchas y campaña de agitación para su éxito.

- Implicación en las acciones que se están fraguando en las Mareas Ciudadanas, aún por definir, y continuar en la lucha activa contra los recortes y por la reivindicación de los servicios públicos.

- Coordinar nuestra fuerza en el ámbito sindical por la recuperación del sindicalismo de clase y combativo y por impulsar la incorporación de los sindicatos a la estrategia de acumulación de fuerzas por una alternativa de país con el horizonte de una Huelga General previa a las elecciones municipales y autonómicas.

La convergencia debe trascender, por tanto, el ámbito meramente electoral. Esa debe ser una tarea prioritaria del Partido para no perder el pulso de confrontación social iniciado en los meses anteriores. Nuestra región debe arder al calor de la hoguera de la movilización.

 

3. Espacios de Construcción de Poder Popular

 

Hemos definido las expresiones de unidad popular como plataformas de encuentro y convergencia transversal de carácter político que deben tener como objetivo estratégico la superación del actual marco político, social y jurídico. Ahora bien, para lograr que el éxito de la movilización y el cambio institucional supongan una subversión profunda de la correlación de fuerzas, una transformación real y superadora del actual régimen, es imprescindible cimentar el cambio sobre una estrategia de construcción de poder popular en torno a las luchas parciales basado en la desobediencia, la contradicción de clase y el establecimiento de un objetivo estratégico en las mismas. O lo que es lo mismo, convertir las luchas que nacen de forma espontánea en luchas conscientes en un proceso de toma de conciencia progresivo. Una vez más, la lucha ideológica se sitúa en el centro de nuestro trabajo. En ese escenario, definimos como espacios de construcción de poder popular aquellos en los que la ciudadanía se organiza para reivindicar la mejora de sus condiciones materiales concretas mediante plataformas, movimientos sociales, redes de solidaridad popular, asociaciones o sindicatos. Si bien es cierto algunos de ellos tienen un nivel de concienciación alto en términos generales (véase, como ejemplo, la RSP y gran parte del movimiento obrero, feminista o ecologista), no lo es menos que el grado de hegemonía de los postulados que defendemos en estos espacios no es suficiente ni de lejos.

La presencia de las comunistas en movimientos sociales, sindicatos, etc. es bastante aceptable, pero el nivel de coordinación ha sido escaso, cuando no nulo. Una de las funciones principales de un partido comunista debe ser organizar la disidencia en torno a las activistas del partido en los diferentes frentes. Esta es una tarea a la que nos hemos puesto manos a la obra tras el IX Congreso del PCM y que definiremos de forma contundente en el Plan de Trabajo que debatiremos el día 30 de octubre. Para profundizar en la tarea nos proponemos:

- Dotar de carácter estratégico las luchas de los movimientos sociales para que confluyan en los espacios de unidad popular con un objetivo constituyente. Elevar el nivel de conciencia.

- Al mismo tiempo, descentralizar las luchas y llevarlas al foco del conflicto en cada barrio.

- Coordinar la intervención política de las militantes desde los barrios a las acciones regionales en la línea del punto anterior.

- Trabajar en el movimiento obrero, especialmente en nuestro sindicato de referencia CCOO para aumentar el conflicto laboral, piedra angular de la lucha de clases que vivimos hoy en día (el marco de las elecciones sindicales puede ser claramente favorable para ello).

- Trabajar por la toma de conciencia de los sectores más afectados por la crisis: personas en desempleo, mujeres, familias excluidas o al borde de la exclusión (para lo que se plantea extender e impulsar la creación de nuevas RSP y el fortalecimiento de las existentes).

- Las Agrupaciones y las sedes deben ser lugares de encuentro popular donde se desarrolle la toma de conciencia.

- Hacemos un llamamiento explícito a la militancia para sindicarse y llevar nuestra posición en el movimiento obrero al movimiento sindical.

 

4. Conclusión. Líneas de Trabajo concretas para los próximos meses

 

Si bien el Plan de Trabajo del Partido Comunista de Madrid habrá de ser aprobado el día 30 de octubre por su Comité Central, estamos en disposición de plantear ya algunas líneas estratégicas concretas para la militancia, al margen de su concreción definitiva. Destacamos las siguientes:

- Apuesta por los espacios de confluencia electoral surgidos en la Comunidad de Madrid. Las candidaturas de unidad popular, desde nuestro compromiso con IUCM, son una prioridad.

- Incidir en la necesidad de abordar las elecciones municipales y autonómicas con un carácter plebiscitario y no de mera gestión municipalista.

- La movilización es absoluta prioridad. Sin ella, la alternativa electoral es ilusoria.

- Implicación activa para el éxito de las movilizaciones impulsadas por las Marchas de la Dignidad y las Mareas Ciudadanas.

- El trabajo en el ámbito del movimiento obrero para revitalizar el conflicto con el horizonte de una Huelga General.

- Campaña de agitación y formación de la militancia contra el TTIP.

- Coordinación efectiva de la militancia en los ámbitos de construcción de poder popular en torno a las secretarías y los Frentes aprobados por el Comité Central con el objetivo de dotarlas de orientación de clase y sumarlas a la convergencia popular.

Estas líneas deben concretarse en la generación de equipos en los Frentes y secretarías del Partido Comunista de Madrid y trasladadas a todas y cada una de sus agrupaciones. Es el momento de demostrar el fortalecimiento político del PCM tras nuestro último congreso y concretarlo en el cambio imprescindible que necesita nuestra región y el resto del país.

 
EL PCE CONDENA EL USO DE TARJETAS “BLACK” POR CONSEJEROS DE CAJA MADRID Y BANKIA Y PIDE RESPONSABILIDADES POLITICAS

 

El Comité Federal del Partido Comunista de España condena con firmeza y contundencia el uso de las llamadas “Tarjetas Black” por consejeros y exconsejeros de Caja Madrid y Bankia durante al menos diez años.

Consideramos que estos hechos son inaceptables y que todas las personas que estén implicadas deben devolver inmediatamente el dinero gastado y hacer frente a las responsabilidades penales y civiles en las que pudieran haber incurrido. Además hacemos un llamamiento a las organizaciones a las que representaban estos consejeros para que abran una investigación y adopten las medidas necesarias para impedir que hechos de estas características se repitan, suspendiendo cautelarmente la militancia, abriendo expediente sancionador y poniendo a disposición de la justicia la información recabada que fuera susceptible de ser punible por ley. En especial consideramos que estas medidas deben ser inmediatas en los consejeros que supuestamente representaban a organizaciones obreras y de la izquierda transformadora, como CCOO e IU, siendo una responsabilidad que va más allá de los consejeros implicados y por la que deberían rendir cuentas y dimitir aquellos/as que tienen responsabilidades políticas por acción u omisión.

Ninguno de los consejeros salpicados de este escándalo está afiliado a nuestra organización y Moral Santín, el segundo consejero que más dinero gastó con estas tarjetas, ya no es miembro de Izquierda Unida.

El uso de estas tarjetas es un absoluto abuso de una función, la de representar a la ciudadanía en los consejos de las Cajas de Ahorro, cuya única finalidad debería haber sido el velar por la gestión correcta, equitativa y democrática de las Cajas y no el enriquecimiento personal. Estas actitudes solo contribuyen a aumentar el descredito de los representantes públicos ante la ciudadanía.

Al Partido Comunista de España le parece una desfachatez que el pueblo esté sufriendo el paro, los desahucios y continuos recortes en servicios públicos y que al mismo tiempo estos consejeros siguiesen “tirando de tarjeta” sin ningún pudor, completamente ajenos a la situación en la que vivimos la mayoría de la población.

Desde que comenzó la crisis la banca no han parado de recibir dinero público para paliar la mala gestión realizada por estas entidades sin la exigencia de responsabilidades a sus gestores, rescates que lo único que han hecho es mantener sus beneficios y traspasar rentas de la clase trabajadora a entidades especuladoras y con gestores cada vez más en entredicho.

Las tarjetas “black” no vienen más que a confirmar que es la banca la que realmente ha vivido por encima de sus posibilidades, y no los ciudadanos como nos quieren hacer creer. Que Bankia se ha dedicado a desahuciar de sus casas a miles de personas con dificultades para pagar las hipotecas y a engañar a pequeños ahorradores que han visto, estupefactos, como desparecían sus ahorros, sin que las autoridades hicieran nada para impedirlo, mientras sus consejeros vivían a todo tren, con retribuciones exageradas y gastando sin ningún límite el dinero de la ciudadanía.

Estas cuestiones no hacen sino apoyar nuestra apuesta de una Banca Pública gestionada de manera transparente y democrática bajo control social, donde se rindan cuentas y donde las personas que la representan no cuenten con ningún privilegio.

 

El Comité Federal del PCE:

se ratifica, asume y trabajará por desarrollar los acuerdos tomados en la pasada Presidencia Federal de Izquierda Unida y trabajará de forma cohesionada y firme en el seno de IU en el sentido de:

 

  • Apoyar la investigación de la comisión de IUCM y exigir que se llegue hasta el final de la investigación.

  • No consentir en que ésta pudiera cerrarse en falso.

  • Poner en marcha una investigación propia a través de la comisión federal de transparencia de IU Federal para exigir a los responsables políticos, por acción u omisión de todo lo sucedido responsabilidades políticas pertinentes, caiga quien caiga. Lo ocurrido exige de toda la firmeza y determinación de IU Federal para esclarecer los hechos y actuar en consecuencia.

Mandatar a la Comisión Permanente del PCE a que ponga en marcha su propia comisión de investigación y que en el plazo de 21 días desde su constitución presente un informe global donde se concreten las responsabilidades políticas que pudiesen existir.

Por último llamamos a la movilización ciudadana para exigir responsabilidades y para defender la dignidad del pueblo frente a una clase privilegiada que lejos de sufrir los efectos de la crisis se está beneficiando de ellos.

 

Madrid a 18 de octubre de 2014

 
Fiesta Reivindicativa 31 de Octubre

 

Algunos no necesitan disfrazarse en Halloween para dar miedo. FIESTA REIVINDICATIVA con actuaciones de Alicia Ramos, Orlis Pineda y Jorge Avante.

31 de Octubre de 2014 a 19:00h.

en Asociaciación Hispanocubana (C/ Castillo de Simancas 29 posterior)

Entrada Gratuita.

Marchas de la dignidad 22M

 
El PCM se suma a la manifestación de la Marea Verde

El Partido Comunista de Madrid se suma a la convocatoria  de manifestación de la MAREA VERDE del próximo 23 de octubre, a las 18,30h de Neptuno al Ministerio, y saluda la huelga de estudiantes de los días 21, 22 y 23 de octubre.

El PCM comparte con la Marea Verde la necesidad urgente de reiniciar este curso escolar la movilización ciudadana en defensa de la Escuela Pública. ​

Para lograr el cambio político que desea la mayoría social es precisa la convergencia en la movilización. El PCM hace un llamamiento a toda la comunidad educativa para sostener las reivindicaciones en la calle, para visibilizarse de nuevo con toda su fuerza organizada. 

Sobran los motivos para la movilización: La Consejería ​continúa  los recortes presupuestarios, cierra
​ aulas,  despide profesores, abandona la atención a la diversidad, ​depaupera la Formación Profesional, devalúa la Educación Infantil... Sigue derivando recursos a la escuela privada-concertada y avanza sistemáticamente en la privatización de la educación.

Exigimos la inmediata derogación de la LOMCE y la dimisión del ministro Wert y la Consejera Figar, con la retirada de estas políticas educativas neoliberales, mercantilistas, privatizadoras, antidemocráticas, segregadoras, clasistas y patriarcales, porque defendemos una Escuela Pública con Dignidad, que garantice nuestro derecho efectivo ​a la educación.

​Nuestra movilización, constante y sostenida, va a lograr acabar con esta política educativa y ​el gobierno del PP en Madrid.

Con su ejemplo de dignidad la Escuela Pública está formando a las ciudadanas que ya construyen la democracia social avanzada por la que todas luchamos. Nos vemos en las calles.

​Secretaría de Educación del PCM

 
El Partido Comunista de Madrid apuesta por la convergencia, critica duramente el caso de las tarjetas "Black" y pide responsabilidades políticas

En su Comité Central reunido hoy, el Partido Comunista de Madrid ha aprobado el documento político presentado por su Secretario General, Álvaro Aguilera. En él se apuesta, desde su compromiso con IUCM, por los espacios de confluencia electoral y por el apoyo a candidaturas de unidad popular. También considera que los próximos comicios locales de 2015 deben de superar el ámbito municipalista y tener un carácter plebiscitario, poniéndose de manifiesto la ruptura del pueblo con el actual régimen bipartidista, capitalista y patriarcal y avanzando hacía un nuevo proceso constituyente de País.

Además de esto, la prioridad absoluta del PCM es apoyar las movilizaciones ciudadanas, entendiendo que la confluencia no se puede dar solo en el plano electoral sino que debe ir de la mano con las movilizaciones de contestación popular a las políticas de austeridad. En este sentido, el PCM se ha implicado de forma muy activa en la organización de las Marchas por la Dignidad que tendrán lugar el próximo mes de noviembre. También se plantea una campaña de agitación y formación contra el TTIP (Tratado de Comercio e Inversiones UE-EEUU) y el trabajo en el movimiento obrero para aumentar el conflicto laboral con el horizonte de la convocatoria de una Huelga General.

Por otro lado el responsable del Frente de Convergencia, Ángel Guillén, ha presentado un documento anexo a este informe político en el que plantea como eje prioritario para el Partido la creación de la unidad popular con todas las fuerzas sociales y políticas para la construcción de un nuevo modelo de País y la superación del actual Régimen bipartidista nacido de la Constitución del 78. Por este motivo se plantea un trabajo hacía candidaturas ciudadanas y de confluencia tomando como eje un programa político transformador, trabajando de la mano de nuestra organización de referencia, Izquierda Unida.

Por último en este Comité Central también se ha aprobado una resolución, sin ningún voto en contra, condenando el uso de tarjetas “Black” por consejeros de Caja Madrid y Bankia. En ella se pide que se suspenda cautelarmente de la militancia y se abra expediente sancionador a los consejeros implicados. También se pide que la responsabilidad vaya más allá de los consejeros y la dimisión de aquellos/as que tienen responsabilidades políticas por acción y omisión.

En Madrid, a 12 de octubre de 2014